Germán Martitegui volvió a poner su sello en una casona de Recoleta. Esta vez, la experiencia empieza mucho antes de que llegue el primer plato a la mesa. Después de 12 años al frente de Tegui en Palermo, el reconocido chef trasladó parte de ese universo a un nuevo escenario que fue tomando forma de a poco.
La casona que durante un tiempo funcionó casi como un secreto escondido en el barrio ahora se convirtió en Tegui Casa. El proyecto comenzó a revelarse por etapas y ya cuenta con una cafetería que llamó la atención desde su llegada a la calle y con Tegui Barra. Se trata de una propuesta que recupera parte del espíritu de Marti, aunque con una carta renovada y una diferencia clave: las carnes también tienen un lugar protagónico.

La experiencia en Tegui Barra transcurre alrededor de una gran barra rectangular que rodea la cocina. Desde allí, los comensales pueden observar el movimiento del equipo y también al propio Germán Martitegui, que prueba, corrige y ajusta los platos frente al público. El salón tiene capacidad para 70 personas y propone una experiencia en la que la cocina forma parte del espectáculo.

El ambiente elegido por Germán Martitegui
El ambiente acompaña la propuesta. Un jardín de invierno vidriado rodea el salón, mientras que el piso en damero, la barra de mármol, la cristalería, la vajilla elegante y los taburetes de pana construyen una estética sofisticada pero sin excesos. El servicio mantiene esa misma lógica: profesional y cuidado, aunque con una atención cercana y descontracturada.
En la carta aparecen 15 propuestas entre entradas y principales, con varios platos que recuperan preparaciones vinculadas a las distintas etapas de Martitegui. Pero uno de los grandes cambios respecto de Marti, el restaurante de perfil cien por ciento vegetariano, está en la presencia de la carne.

