(BUENOS AIRES).- “La Cabra continúa el proceso del Caballo de Fuego: no se puede separar un signo del otro”, sostuvo Ludovica Squirru. El Horóscopo Chino comenzará el 6 de febrero de 2027 con el año de la Cabra de Fuego, un período que la astróloga interpreta como continuidad del Caballo de Fuego de 2026. Squirru sostiene que esa transición profundizará cambios que ya están en marcha.
Ludovica Squirru es la autora de Horóscopo Chino 2027: Cabra de Fuego, publicado por Ediciones B. El libro llegará a las librerías a partir del 1° de octubre. “la Cabra continúa el proceso del Caballo de Fuego, ya que está absolutamente encadenado un signo con el otro”, explicó la astróloga, al describir el nuevo ciclo como una fase más de un proceso largo.
El nuevo ciclo será un “año ciego” porque comenzará después del Lichun, el término solar que marca el inicio de la primavera en el calendario chino. El Lichun será el 4 de febrero de 2027, dos días antes del comienzo del año de la Cabra de Fuego. Esa jornada coincidirá con un eclipse que Squirru describió como intenso y consideró no benéfico.
Por qué Squirru habla del año más ardiente en 180 años
El calendario chino establece que los elementos rigen durante dos años consecutivos. Por eso, al Caballo de Fuego Yang de 2026 le sucede la Cabra de Fuego Yin de 2027. Caballo y Cabra, además, tienen al Fuego como energía fija de origen; la coincidencia entre ese rasgo y el elemento anual produce un “doble fuego” que atraviesa ambos períodos. Squirru vincula esa acumulación con las transformaciones de la Pachamama y con un mecanismo de aceleramiento.
El libro define este período como “el año más ardiente de los últimos 180 años” y sostiene que la fase “es la más poderosa”. La interpretación plantea que, después de una etapa dominada por la energía yang, empieza un ciclo de 180 años en el que la energía yin tendrá mayor protagonismo. Esa intensidad, según el enfoque de Squirru, se expresará en fenómenos climáticos y en cambios tecnológicos y sociales que modifican la vida cotidiana.
La Cabra aparece asociada al humanismo, la naturaleza, el arte y los vínculos. “Es un signo pacífico y altruista, es el signo de los maestros, el signo donde la gente se puede reconectar afectiva y sistémicamente”, explicó Squirru. También planteó que el año exige reforzar los lazos personales: “Hay que reforzar lo familiar, lo afectivo, el juego, lo lúdico y reunirse con gente”.
Los signos más favorecidos por la energía del nuevo ciclo serán el Chancho, el Conejo, el Caballo y el Mono. Para la Rata, después de períodos de desgaste material y emocional, Squirru anticipa cierta estabilidad y lo resume así: “A río revuelto, ganancia de pescadores”. El Búfalo será el opuesto complementario de la Cabra, mientras que el Dragón atravesará altibajos y la Serpiente tendrá un año complejo. La propia Cabra deberá moverse con cautela durante su año natal: “Sabe que su propio año no es el mejor. La Cabra es un signo muy sensible; hay que hacer medicina preventiva, comer sano y no intentar grandes hazañas”, recomendó Squirru.
