(BUENOS AIRES).- “Va a ser difícil porque va a estar en medio de la gira por el Argentina Week”, dijeron voceros de la Casa Rosada. Javier Milei no tiene previsto viajar a Brasil para mostrarse con Flávio Bolsonaro en el cierre de campaña ni para esperar los resultados de la primera vuelta, prevista para la semana próxima.
La agenda presidencial de Javier Milei incluye una estadía en París entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre, con reuniones políticas y empresariales vinculadas a la cumbre Argentina Week. La cumbre promueve inversiones y oportunidades comerciales para la Argentina, y coincide con los días previos a la votación brasileña. La elección encuentra a Lula da Silva, presidente y candidato a la reelección, en una disputa reñida con el principal espacio opositor.
El antecedente más visible del respaldo de Milei a la candidatura brasileña ocurrió en julio, cuando asistió personalmente al lanzamiento del postulante derechista. En esa oportunidad, pronunció fuertes críticas contra Lula y contra Alexandre de Moraes, juez del Supremo Tribunal Federal. La ausencia del mandatario argentino en el tramo final de la campaña no impide que pueda expresar nuevos gestos de respaldo a Flávio Bolsonaro durante esos días.
Qué espera el Gobierno de una victoria de Flávio Bolsonaro
La Casa Rosada interpreta que Bolsonaro atraviesa un impulso que podría permitirle ganar la primera vuelta y llegar fortalecido al balotaje contra Lula. La expectativa oficial no se traduce en una decisión de Milei de viajar, pero sí refleja el interés del Gobierno argentino por el resultado de la elección en el país más importante de la región. El escenario es seguido de cerca por su impacto político y económico.
Algunos miembros del Gobierno creen que una victoria de Flávio Bolsonaro convertiría a Milei en el principal referente del giro regional hacia la derecha, incluso por encima del dirigente brasileño. Otros sostienen que el peso político y económico de Brasil podría opacar a la Argentina en su condición de socio irrestricto de Estados Unidos. En privado, integrantes de la Casa Rosada prefieren que gane Lula por ese motivo, aunque consideran que esa posición no será expresada públicamente.
El eventual cambio de signo político en Brasil también sería leído dentro de una secuencia regional. Argentina, Chile, Colombia, Ecuador y Perú ya forman parte del giro hacia gobiernos de derecha, mientras que Uruguay quedaría como el único país sudamericano con una administración de centroizquierda, con Venezuela bajo un gobierno tutelado por Estados Unidos. Una victoria de Flávio Bolsonaro también podría afectar la relación con China, principal aliado comercial de la administración lulista, aunque no hay certeza sobre qué haría con la permanencia de Brasil en el BRICS.
Flávio Bolsonaro, senador del Partido Liberal e hijo de Jair Bolsonaro, prometió incorporar a Brasil al Escudo de las Américas, una iniciativa impulsada por el gobierno de Donald Trump. El objetivo sería coordinar acciones contra el narcotráfico, el tráfico de armas y las redes criminales transnacionales. El senador sostuvo que la propuesta permitiría “asfixiar financieramente” al Comando Vermelho y al Primer Comando de la Capital, organizaciones que prometió clasificar como “narcoterroristas”.
Lula da Silva respondió a esa propuesta con una acusación contra su rival por impulsar una política subordinada a Estados Unidos. “Va a dormir enrollado en la bandera estadounidense”, dijo el mandatario en un acto en Recife, donde también vinculó a la familia Bolsonaro con escándalos de corrupción como el fraude del Banco Master. En paralelo, buscó recuperar centralidad con un aumento del 15% del Bolsa Familia y una medida para regular el mercado de apuestas en línea. La primera vuelta se realizará la semana próxima, sin la presencia de Javier Milei en Brasil.
