POLÍTICA

«Palabras nuevas y agresivas»: Carlos Pagni advirtió por el giro nacionalista de Javier Milei y Santiago Caputo

 

El periodista analizó cómo Malvinas y un discurso de tono nacionalista le permitieron al Gobierno recuperar iniciativa política antes de la campaña electoral.

 
Javier Milei
Javier Milei

(BUENOS AIRES).- “¿Qué quiere decir? Márquenlos. Dicho por alguien que maneja la SIDE. Son palabras nuevas, son intensidades nuevas, pero aparece una agresividad y aparece un tono nacionalista que uno diría no coincide con un gobierno liberal. Es que este no es un gobierno liberal, es un gobierno liberal en lo económico, pero con rasgos muy marcados populistas nacionalistas en lo político”. Carlos Pagni ubicó esa frase de Santiago Caputo dentro del giro nacionalista del discurso oficial. Javier Milei tomó Malvinas como eje de una cadena nacional realizada el 3 de septiembre, en un movimiento que, para el editorialista, le permitió recuperar iniciativa política mientras se acerca la campaña electoral.

Donald Trump dijo: “Yo estoy acostumbrado a revisar siempre mis posiciones”, al ser consultado sobre la neutralidad de Estados Unidos en el conflicto por las islas. El Gobierno interpretó esa respuesta como una señal de respaldo y la incorporó a la estrategia de Javier Milei sobre la soberanía argentina. La intervención de Trump abrió una discusión sobre el alcance real de su postura y sobre el uso político que hizo el oficialismo de una declaración ambigua.

La administración Trump había reclamado en marzo el uso de la base militar de Diego García, bajo soberanía británica, para atacar a Irán desde el océano Índico. El entonces primer ministro Keir Starmer rechazó el pedido y sostuvo: “Estados Unidos no está bajo ataque”. Después se filtró un cable del Pentágono que sugería que Washington podía revisar su neutralidad en la cuestión Malvinas, un antecedente que Pagni vinculó con el nuevo clima internacional.

El giro nacionalista de La Libertad Avanza

Santiago Caputo reforzó ese tono con una definición sobre el objetivo argentino: “Defender nuestra soberanía y recuperar nuestras Islas requiere ser una nación políticamente, económicamente influyente y militarmente respetable”. Para Pagni, la expresión introduce una dimensión militar que los gobiernos argentinos habían evitado asociar públicamente con Malvinas desde 1983. El asesor presidencial también definió la causa como “sagrada” y presentó el alineamiento internacional del Gobierno como parte de un plan político.

Pablo Quirno avanzó el 7 de septiembre con una denuncia penal contra empresas que exploran hidrocarburos en el área de Malvinas. El proyecto Sea Lion está integrado por Navitas, con una participación del 75%, y Rockhopper, con el 35%. La ofensiva encuentra una contradicción para el oficialismo: Itamar Ben Gvir pidió que Israel reconozca la soberanía argentina sobre las islas, mientras Eduardo Elsztain, empresario cercano a los hermanos Milei, es accionista desde 2017 de Falklands Island Holding, controlante de Falklands Island Company.

Las decisiones presupuestarias acompañaron el cambio discursivo. La SIDE recibió $30.000 millones adicionales, mientras que las Fuerzas Armadas obtuvieron $219.000 millones y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, $119.000 millones. Una encuesta de Trespuntozero mostró que el 83,5% de los consultados se considera muy o bastante nacionalista; la proporción fue de 78,7% entre los votantes de Javier Milei, 78,3% entre los de Patricia Bullrich y 93,9% entre los de Sergio Massa.

La delegación de legisladores opositores que se reunió en Brasil con Mauro Vieira y Celso Amorim analizó una política común sobre el Atlántico Sur, mientras la relación entre ambos gobiernos atravesó nuevas señales de tensión. Pagni sostuvo que “Todo esto va a ir modelando la agenda electoral el discurso electoral”. El efecto de este nacionalismo sobre las elecciones de 2027 dependerá de cuánto logre desplazar el malestar económico y la crisis política, mientras la conversación telefónica del 8 de septiembre entre Trump y Andy Burnham agregó un nuevo capítulo a la disputa diplomática.