(BUENOS AIRES).- “¿Por qué, entonces, el presidente argentino está intensificando su retórica sobre las Malvinas? En gran medida, esto refleja el debilitamiento de su posición política interna”, planteó The Economist después de entrevistar al mandatario. En esa conversación, Javier Milei ratificó que las Malvinas son argentinas y confirmó que quiere buscar la reelección en octubre de 2027.
Javier Milei concedió la entrevista esta semana en la Casa Rosada y sostuvo que “Las Malvinas son argentinas” mientras posaba junto a una motosierra. También dijo: “Defenderemos nuestros derechos de soberanía sobre las Malvinas, Georgia del Sur, las islas Sándwich del Sur y toda la zona marítima circundante”. El mandatario repitió que “Ese territorio es nuestro”, aunque remarcó que buscaba dialogar con Gran Bretaña.
La propuesta diplomática combinó el rechazo a la guerra con una salida negociada. Milei afirmó: “Pueden definir esos territorios como pertenecientes a la Argentina, pero nosotros no creemos en la guerra” y planteó alcanzar una “solución consensuada” sobre el estatus de las islas. Como antecedente, citó el acuerdo de 1997 por el cual el Reino Unido cedió a China el control de Hong Kong.
La referencia a la guerra de 1982 apareció como límite del reclamo actual. El conflicto posterior a la invasión argentina dejó 907 soldados y marineros muertos, y The Economist señaló que Milei no insinuó la intención de repetir ese escenario. El Presidente también insinuó que Argentina impondría sanciones a cualquier empresa que intentara explotar recursos petroleros en las islas.
The Economist y el costo político del reclamo
El Reino Unido respondió con una defensa de la posición de los isleños. El 4 de septiembre, Ed Miliband afirmó que el apoyo británico al derecho de los habitantes de las islas a determinar su futuro era “inquebrantable”. En el referéndum de 2013, 1513 de los 1517 isleños que votaron eligieron seguir como territorio británico de ultramar, con una participación del 92%.
La evaluación electoral de The Economist vinculó la escalada discursiva con las dificultades de la gestión. El medio señaló que “La aprobación de su gobierno por parte de los votantes ha ido disminuyendo. Las encuestas sugieren que tiene alrededor de un 50% de probabilidades de ser reelegido el próximo año. Los votantes se alegran de que la inflación haya disminuido. Pero, aun así, se quejan por la falta de creación de empleo formal, el bajo crecimiento económico, las acusaciones de corrupción contra políticos y el persistente alto costo de vida, causado en parte por la pérdida de subsidios a la energía y el transporte”.
The Economist también sostuvo que “Milei también podría estar intentando afianzar los sectores más conservadores de su base electoral. En los últimos meses, se ha distanciado profundamente de su vicepresidenta, Victoria Villarruel, cercana a las Fuerzas Armadas y quien ha cuestionado su postura respecto a las Malvinas. Incluso podría presentarse como candidata contra él en las elecciones del próximo año.” La revista agregó que “La intervención de Trump sin dudas alentó a Milei. Cuando se le preguntó si ayudaría a Gran Bretaña en una disputa territorial con la Argentina por las islas, el republicano se mostró reticente.”
Milei calificó la estrategia de Donald Trump sobre el equilibrio geopolítico como “Lo que puedo decir es que la estrategia en cuanto a la forma en que percibe el equilibrio geopolítico es simplemente brillante”. Finalmente, The Economist sentenció: “A Milei le gustaba elogiar a Margaret Thatcher por sus reformas económicas liberales. La mayoría de los argentinos insulta a Thatcher y la ve como la líder que ordenó que se liberaran las Malvinas. Ahora parece que pulir sus credenciales nacionalistas se está volviendo más importante para Milei, a pesar de que fueron sus principios económicos los que le hicieron ganar el poder.”
