(BUENOS AIRES).- “Estaba preparado para ser el ministro de la paz, pero no intervine porque parecían amigos íntimos”, dijo José Mourinho, entrenador del Real Madrid, al describir la relación entre Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni. El técnico afirmó que ambos superaron el desacuerdo que había surgido entre ellos y que el vínculo mejoró hasta el punto de que hoy parecen amigos íntimos dentro del vestuario.
La relación entre los dos jugadores fue presentada por José Mourinho como parte de un cambio más amplio en el grupo. En la rueda de prensa, el entrenador explicó: “La empatía que existe hoy dentro del grupo, la amistad que hay hoy entre los jugadores, trabajar juntos, ganar juntos, perder juntos, todo ello ha contribuido a construir este equipo”. Para el técnico, esos comportamientos compartidos ayudaron a superar el desacuerdo entre Valverde y Tchouaméni.
Mourinho también describió cómo observa ahora la convivencia entre ambos dentro del vestuario. “Si no supiera nada, en lugar de saberlo todo, y si entrara al vestuario sin saber nada, me parecerían muy buenos amigos”, afirmó. La frase reflejó su evaluación sobre la relación actual entre los jugadores después de haber seguido de cerca la situación.
El seguimiento de Mourinho comenzó en dos momentos: cuando llegó al Real Madrid y cuando Aurélien regresó del Mundial. El entrenador contó: “Naturalmente, cuando llegué, y cuando Aurélien regresó del Mundial, estuve atento y seguí de cerca su situación, porque necesitaba saber si debía, de alguna manera, intervenir y desempeñar el papel de ministro de la paz”. Ese control estuvo orientado a definir si debía intervenir en el desacuerdo.
La intervención, finalmente, no fue necesaria. José Mourinho aclaró: “Pero no hice nada. Todo el mérito y todo el reconocimiento es para los jugadores. Ellos son quienes han construido un grupo que me gusta mucho”. Con esa explicación, el entrenador atribuyó a Valverde, Tchouaméni y al resto del plantel la construcción de un vínculo que no requirió una acción directa de su parte.
El entrenador vinculó esa evolución con una dinámica de apoyo que excede a quienes son titulares. Mourinho señaló: “Incluso el jugador que va al banquillo está enfadado, porque nadie quiere sentarse en el banquillo, pero apoya a sus compañeros que están en el campo. Y el jugador que entra en el último minuto, aunque a nadie le gusta entrar en el último minuto, entra para ayudar al equipo a terminar el partido”. Para Mourinho, esa conducta colectiva también forma parte del ambiente que permitió mejorar la relación entre los dos futbolistas.
La lectura de Mourinho sobre el vestuario combina el desacuerdo que existió entre Valverde y Tchouaméni con una respuesta construida por los propios jugadores. El técnico sostuvo que la empatía, la amistad, el trabajo compartido y la capacidad de ganar y perder juntos ayudaron a formar el equipo. Su conclusión es que el vínculo entre ambos quedó superado y que, dentro del grupo, hoy parecen amigos íntimos.
