POLÍTICA

Juan Grabois rechazó rotundamente la instalación de data centers en Argentina: “No es ninguna estupidez”

 

El diputado de Fuerza Patria advirtió sobre los riesgos de la inteligencia artificial, cuestionó la instalación de centros de datos en el país y habló de peronismo y 2027.

 
Juan Grabois
Juan Grabois

(BUENOS AIRES).- “Convertirnos en una suerte de enclave de data centers no es bueno para la Argentina. Data center no genera trabajo, genera un consumo de energía y de agua excesivo”, afirmó Juan Grabois. El diputado nacional de Fuerza Patria cuestionó así el modelo de desarrollo basado en infraestructura tecnológica, durante una entrevista en la que analizó el avance de la inteligencia artificial y el lugar que la Argentina podría ocupar en esa industria.

Lo más importante que está pasando en el mundo es esto”, sostuvo Grabois sobre la disputa tecnológica global. Para el dirigente, la inteligencia artificial no es una discusión sobre un futuro lejano: es una contienda que ya define poder, recursos y modelos de desarrollo, mientras los Estados no logran acompañar con regulaciones una transformación que avanza a mayor velocidad que sus controles.

En ese marco, Grabois rechazó que la instalación de grandes centros de procesamiento de datos se presente como estrategia suficiente de desarrollo. Su planteo es que el país no quede limitado a proveer recursos para industrias cuyo control está en otros lugares. “Argentina tiene algunos fierros porque tiene minerales críticos. Entonces, eso te da una fortaleza para ser parte de la discusión internacional y para defender tu propio territorio”, señaló. Como alternativa, propuso un camino distinto: “Podemos trabajar en lo que se llama la capa de aplicación de los modelos de inteligencia artificial”, explicó.

Dos riesgos y una regla global

Grabois diferenció dos peligros centrales de la nueva tecnología. “Hay dos grandes riesgos: el riesgo catastrófico, el apocalipsis de inteligencia artificial, que no es ninguna boludez; y el otro, que es el secuestro cognitivo”, sostuvo. A partir de esa segunda preocupación, centrada en niños y adolescentes, propuso restringir el uso de teléfonos dentro de las escuelas y prohibir que los chicos usen herramientas de IA para hacer trabajos escolares hasta los 14 o 15 años.

Sus advertencias alcanzaron también a la infraestructura esencial del país. “Cuatro o cinco días sin luz, sin energía eléctrica, una sociedad que no está preparada para eso es un caos”, afirmó el diputado. Frente a esos escenarios, consideró insuficientes las regulaciones nacionales y reclamó un entendimiento entre las principales potencias tecnológicas: “Se necesitan acuerdos SALT”, dijo, en referencia a los tratados que Estados Unidos y la Unión Soviética firmaron durante la Guerra Fría para limitar sus arsenales estratégicos.

En su análisis de la disputa global, Grabois identificó tres modelos en pugna: “El aceleracionismo tecnocrático de Silicon Valley, el paradigma estatista chino y un paradigma humanista democrático”. La tercera alternativa, según explicó, todavía no tiene forma política definida, y la vinculó con los documentos del papa Francisco sobre ambiente, trabajo y tecnología; en ese punto señaló al Vaticano como posible ámbito para discutir una gobernanza global de la inteligencia artificial que incluya también a China. Además rechazó los sistemas de vigilancia y control biométrico: “A mí, ese nivel de vigilancia para mí es incompatible con la libertad”, afirmó.

La conversación derivó en su encuentro con el empresario e inversor tecnológico Peter Thiel, a quien Grabois ubicó dentro del universo de ideas que impulsan a las grandes compañías. “Peter Thiel es un filósofo, va atrás de ese sentido y tiene un sistema de valores que es antagónico con mi sistema de valores”, afirmó. “No solamente existen intereses materiales económicos. Hay una orientación político-filosófica vinculada a eso”, planteó el diputado, que mencionó corrientes de aceleracionismo, desregulación y transhumanismo, y describió sectores que se preparan para escenarios de catástrofe con búnkeres, proyectos para trasladarse a otros lugares del planeta o planes vinculados con Marte.