(BUENOS AIRES).- “Lo tuvieron cuatro meses a Juan extorsionado”, contó Pepe Ochoa. La denuncia de Flor Peña tuvo una resolución favorable hace un mes y Juan Otero todavía no logra superar el impacto de lo ocurrido. El caso comenzó hace unos cuatro años, cuando madre e hijo fueron extorsionados por una vecina del barrio privado en el que vivían, en Pilar.
Flor Peña se había mudado hace tres o cuatro años a un barrio privado de Pilar junto con su familia. Pepe Ochoa relató: “Flor hace tres o cuatro años se mudó a un barrio privado de Pilar, donde había un grupo de vecinos con los que se hicieron amigos. Abrió las puertas de su casa y Juan, de 14 años, se hizo íntimo de una chica, Cande, de entre 17 y 18 años”. El vínculo entre ambos quedó en el centro del conflicto.
El problema comenzó cuando Flor Peña notó que le faltaban objetos de su casa y detectó gastos inusuales en la tarjeta de crédito. “El problema comenzó cuando Flor Peña notó que le faltaban cosas de su casa. Luego escaló, porque le empezaron a llegar muchos gastos en la tarjeta de crédito, específicamente en una aplicación”, explicó el panelista. Al mes siguiente, los consumos se duplicaron y la actriz decidió investigar qué estaba pasando.
Juan Otero le contó a su madre que Candela, su amiga, y la madre de ella lo amenazaban para que entregara dinero a cambio de no revelar una situación a los medios. “En un momento, Juan, su hijo, le contó que Candela, su amiga, y su mamá lo tenían amenazado, extorsionándolo con una situación”, dijo Pepe Ochoa. Flor Peña se acercó a hablar con la mujer, pero ella negó todo.
Pepe Ochoa explicó que las amenazas eran presenciales y que el adolescente se había asustado. “Las amenazas eran en persona. No era nada grave en particular, pero era un adolescente y se asustó”, contó. El pedido de dinero se mantuvo durante cuatro meses: “Para Juan es un tema sensible. Él sigue sin superarlo, fue también una estafa emocional. Le pedían cada cuatro días 500 dólares”. Mientras tanto, una cuenta también empezó a extorsionar a Flor Peña con información sobre ella.
La investigación y la resolución
La investigación identificó que el usuario utilizado para extorsionar tenía la dirección IP en la casa de la familia vecina. “Con la investigación, dan con que ese usuario tenía el IP en la casa de esta familia. Hubo allanamientos, donde secuestran teléfonos y computadoras, de ahí extraen las pruebas y arranca la causa penal”, reveló Pepe Ochoa. De esos dispositivos se obtuvieron las pruebas que permitieron iniciar la causa penal.
Las partes fueron luego a una mediación porque buscaban evitar un juicio. “Ellos terminaron aceptando los delitos para no ir a un juicio oral por presuntas estafas, amenazas y extorsión y así no tener una pena máxima”, sostuvo Pepe Ochoa. La madre de Candela quedó condenada y el padre, al parecer, no sabía lo que hacía su mujer; además, ninguno de los dos tenía antecedentes. La resolución favorable llegó hace un mes, y a Flor Peña le gustaría conectarse con Candela para saber qué ocurrió.
