VIDA Y ESTILO

Cómo es la casa hippie del hijo de Julián Weich: de barro, con baño seco y en plena naturaleza

 

El hijo del conductor construyó una vivienda sustentable en Córdoba con energía solar, materiales reutilizados, huerta y techo vivo.

 
Julián Weich
Julián Weich

(BUENOS AIRES).- “La idea era depender lo menos posible de sistemas externos. Por eso armamos los paneles solares y tratamos de aprovechar al máximo los recursos del lugar”, explicó Jerónimo Weich, hijo de Julián Weich, quien construyó junto a Ailuz Celeste una casa de barro de 56 metros cuadrados en Los Hornillos, Córdoba. La vivienda funciona con energía solar y también tiene un techo vivo y una huerta.

Jerónimo Weich dejó su vida en Buenos Aires a los 19 años para alejarse del caos urbano. Ese recorrido derivó en la casa sustentable que construyó con Ailuz Celeste, una obra que demandó tres años y medio de trabajo constante. “Esto no fue de un día para el otro. Fue un proceso largo, de muchos viajes, de muchas preguntas y de empezar a darme cuenta de que necesitaba otra cosa”, contó.

La vivienda tiene dos plantas, pisos de madera y aberturas de aluminio con doble vidrio para regular la temperatura. La estructura está orientada al norte para captar el calor solar durante el invierno. En las paredes se aplicó la técnica de quincha, con un espesor de 30 centímetros, y se incorporó paja aliviada como aislante principal.

El aislamiento también se resolvió con materiales reutilizados. “Lo que hicimos fue reciclar botellas de vidrio y colocarlas abajo de lo que sería el contrapiso para generar una cámara de aire aislante que evite que suba el frío desde abajo”, señaló Jerónimo Weich. La casa cuenta con una estufa de alto rendimiento para optimizar la leña extraída del predio y con muebles restaurados. En la planta alta está el dormitorio de la pareja, con un ventanal hacia las montañas y acceso a un techo vivo donde hay paneles solares y un termotanque para calentar el agua.

El hogar de Jerónimo Weich también incluye una pequeña entrada para sus mascotas, Olivo y Buduchi, y un baño seco con bidé. El terreno suma un jardín con árboles frutales y plantas aromáticas, mientras la pareja trabaja una huerta para producir parte de sus alimentos. “Gran parte de lo que comemos sale de acá. No es autosuficiencia total, pero sí una forma de reconectar con lo que consumimos”, explicó Jerónimo. Ailuz Celeste dijo: “Para nosotros la sustentabilidad no es solo una casa de barro, es una forma de pensar cómo vivimos, qué consumimos y qué impacto generamos”.

Del hogar al alquiler temporal

Jerónimo Weich definió en julio de 2025 su enfoque como regeneración y lo ubicó más allá de la sustentabilidad. “El paradigma que habito no es la sustentabilidad, sino la regeneración, que es un paso más porque ya no alcanza con solamente ser sustentable. Necesitamos colaborar con la naturaleza para agilizar los procesos y eso es a lo que me dedico hoy en día”, explicó. Dentro del proyecto permacultural Casa Mora, el hijo de Julián Weich ideó Casa Pavoreal, una vivienda de alquiler temporal. La presentó a principios de 2026 como una construcción de 80 metros cuadrados, hecha con ladrillos de adobe, energía solar y una biopiscina natural.

La biopiscina de Casa Pavoreal está hecha con un tanque australiano y funciona sin bomba ni filtro artificial. Jerónimo Weich explicó: “No tiene bomba ni filtro. Esto es un camalote. Esas raíces son las que hacen el proceso de filtrado del agua”. El sistema reúne 10 tipos de plantas, entre ellas repollito del agua, camalote, lirio y nenúfar, además de mojarritas traídas del arroyo para controlar mosquitos y larvas. “Esta es agua natural que utilizamos para los riegos, para nadar y para alimentar toda la vida y todo el ecosistema que nos rodea”, agregó.