(BUENOS AIRES).- “Parecen dos nenas de 5 años peleando por una muñequita. ¿Por qué no se callan un poco las dos, por favor? Estamos Luciana, estoy yo. ¡Paren un poco!”, dijo Karina Iavícoli durante La noche de Mirtha, luego de escuchar hablar a Ana Rosenfeld y Elba Marcovecchio sobre el conflicto entre Wanda Nara y Mauro Icardi.
La periodista dirigió el reclamo a las abogadas, presentadas como representantes de ambas partes.
Ana Rosenfeld y Elba Marcovecchio fueron presentadas como las abogadas de Wanda Nara y Mauro Icardi. Iavícoli reaccionó después de escucharlas hablar e incluyó a Luciana en su pedido para que frenaran el intercambio durante la mesa de La noche de Mirtha.
Iavícoli amplió su crítica y explicó por qué la discusión le resultaba agotadora desde su lugar profesional: “De verdad, lo que se ve de afuera… Asistimos a esta novela que, a mí, como periodista de espectáculos, ya me parece insoportable. Soy totalmente honesta: estoy harta de escuchar de Mauro y Wanda, más allá del contenido.”
La periodista cuestionó la continuidad del conflicto en la conversación pública. Su pedido estuvo acompañado por la comparación con una pelea infantil y por el reclamo de que también se tuviera en cuenta la presencia del resto de la mesa.
Luciana Rubinska sumó otra mirada sobre la situación y puso el foco en los montos que aparecen alrededor del conflicto: “Se habla de cifras, la gente está muy alejada de la realidad. Son discusiones que atraviesan a muchas familias y uno, como espectador, piensa en los chicos”. Su comentario vinculó el tema con problemas que, según planteó, exceden a sus protagonistas.
Juana Viale también se refirió al conflicto y planteó la necesidad de priorizar a los hijos: “A veces uno tiene que ceder por el bienestar de los hijos”. La frase se incorporó al intercambio de la mesa después de las críticas de Karina Iavícoli a Rosenfeld y Marcovecchio.
Las declaraciones de Karina Iavícoli se conocieron el 5 de septiembre de 2026 y quedaron marcadas por su pedido de freno a las abogadas. Rubinska y Viale sumaron al debate la distancia entre las cifras mencionadas, el impacto de las discusiones en las familias y la necesidad de ceder por el bienestar de los hijos.