La actividad económica en la Argentina vuelve a encender las alarmas en el sector productivo. De acuerdo con los últimos datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la industria manufacturera y la construcción sufrieron caídas superiores al 4% durante el mes de julio de 2026. Estos números confirman el retroceso de dos sectores del desarrollo que continúan perdiendo fuerza de manera simultánea.
La actividad industrial registró una baja interanual del 4,9%. Además, el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) mostró en julio un fuerte retroceso del 5% respecto de junio, acumulando una contracción del 2,6% en lo que va del año. Por su parte, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró un retroceso interanual del 4,5%, lo que interrumpió una racha previa de dos subas consecutivas.
Industria: el derrumbe de los rubros
La caída de la industria radica en los sectores que más valor agregado aportan y más puestos de trabajo generan. Según el informe del INDEC, 12 de las 16 divisiones de la industria manufacturera cayeron en la comparación interanual durante julio.
- Maquinaria y equipo: se desplomó un 26,7%, fuertemente arrastrada por la maquinaria agropecuaria, que cayó un 46,6%.
- Tecnología y electrónica: el rubro de informática, televisión y comunicaciones retrocedió casi un 50%, mientras que «otros equipos, aparatos e instrumentos» cayó un 31,4%.
- Electrodomésticos: sufrió un retroceso del 20,9%.
- Textiles y calzado: la producción de prendas de vestir, cuero y calzado disminuyó un 15,9%, mientras que los productos textiles cayeron un 13%.
- Sector automotor: la fabricación de vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes cayó un 5,4% (con una baja general de autos de fabricación local del 9,9%).
En contraste, el informe del INDEC muestra que los únicos sectores que crecieron fueron la refinación del petróleo (con una suba de 8,1%) y la molienda de oleaginosas. Especialistas advierten sobre un preocupante proceso de «primarización» de la economía, donde el país fabrica cada vez menos valor agregado y pasa a depender casi exclusivamente de materias primas con mínimo procesamiento.
Los materiales de la construcción en caída
La construcción cortó su tendencia positiva al retroceder un 4,5% interanual y registrar una fuerte baja del 4,6% en comparación con el mes de junio. El parate se refleja con total claridad en el desplome generalizado del consumo de insumos indispensables para el inicio de cualquier obra pública o privada:
- Asfalto: lideró las bajas con una caída del 23,1%
- Yeso: retrocedió un 21,2%.
- Ladrillos huecos: cayeron un 12,9%.
- Hormigón elaborado: registró una variación negativa del 9,5%.
- Cemento portland: sufrió una baja del 8,1.
- Hierro redondo y aceros para la construcción: disminuyeron un 2,4%.
La parálisis en el despacho de cemento, hierro y asfalto evidencia que prácticamente no están arrancando nuevas obras en el territorio nacional. Si bien el indicador de puestos de trabajo registrados en el sector privado para la construcción mostró una suba interanual del 1,2% en junio (y un aumento del 0,5% en el acumulado del primer semestre), el fuerte parate de la actividad en julio amenaza con neutralizar esa leve mejoría.
? LA INDUSTRIA Y LA CONSTRUCCIÓN CAYERON FUERTE EN JULIO, PERO CAPUTO NO HABLA DE PRODUCCIÓN.
— Gustavo Reija (@gustavoreija) September 8, 2026
? La industria manufacturera cayó 4,9% interanual, con doce de las dieciséis ramas en rojo.
? La construcción cayó 4,5%.
No son caídas puntuales: son los dos motores del desarrollo… pic.twitter.com/C1YYmMTR1n
Dos sectores clave vuelven a encender la alarma
El debate actual gira en torno a las prioridades del rumbo económico. Aunque se registren señales de orden en los números macroeconómicos o estabilidad en los precios, la caída simultánea de la producción y la obra pública plantea serios interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo del Gobierno de Javier Milei.
El problema es que industria y construcción tienen un peso importante sobre la producción, la inversión y el empleo. Por eso, una caída simultánea en ambos sectores vuelve a abrir el interrogante sobre la velocidad y la solidez de la recuperación económica.
