(BUENOS AIRES).- Leonardo Ponzio dirigió cuatro partidos como interino de River, repitió el mismo once en cada presentación y dejó expuestos a los jugadores que perdieron lugar. El equipo ganó sus tres primeros encuentros y luego cayó 2-1 ante Huracán, pero el entrenador sostuvo la base en el cuarto compromiso.
Leonardo Ponzio asumió tras la salida de Eduardo Coudet y encontró rápidamente una formación de confianza. Esa elección le dio continuidad a un grupo reducido y marginó, al menos por ahora, a otros integrantes del plantel. Santiago Beltrán, Nicolás Otamendi y Fausto Vera fueron los tres futbolistas que disputaron los 360 minutos posibles del ciclo. La decisión del interino definió una estructura estable, aunque también redujo las alternativas utilizadas durante los partidos.
Rafael Santos Borré quedó entre los casos más marcados de este proceso. El delantero colombiano apenas disputó dos minutos desde la llegada de Ponzio y quedó relegado en la pelea por ser la alternativa de Sebastián Driussi. Lucas Beltrán recibió más protagonismo y acumuló 135 minutos, aunque no fue titular en ninguno de los cuatro encuentros. Su participación estuvo vinculada a una opción de recambio, no a un lugar dentro del once inicial.
Lautaro Rivero atraviesa una situación parecida: sumó apenas dos minutos en el ciclo y perdió terreno en la defensa. Nicolás Otamendi y Lucas Martínez Quarta se consolidaron como la dupla titular durante estos primeros partidos, mientras Rivero quedó como una alternativa para Ponzio. El retroceso contrasta con el protagonismo que había tenido en etapas anteriores del equipo. La elección de esa dupla dejó al defensor con una intervención mínima durante los primeros cuatro compromisos.
Giovanni González disputó solamente 21 minutos, Francisco Ortega llegó a 26 y Juan Cruz Meza sumó 31 en dos partidos. Mauro Arambarri quedó más arriba, con 94 minutos, todavía por debajo de Lucas Beltrán, que acumuló 135. La diferencia con quienes sostuvieron el equipo durante los cuatro encuentros muestra una distribución muy desigual de la participación. En varios casos, los futbolistas relegados ni siquiera alcanzaron media hora de juego en todo el ciclo.
Ezequiel Centurión, Tobías Ramírez, Valentín Lucero, Lautaro Pereyra y Lucas Silva no sumaron minutos bajo las órdenes de Ponzio. Ninguno ingresó en los cuatro partidos dirigidos por el interino, una situación que mantuvo fuera de la rotación a cinco integrantes del plantel. Algunos ya venían sin protagonismo durante el ciclo anterior, y el cambio de entrenador no modificó por ahora ese escenario.
Ponzio también buscó mantener activos a los jugadores sin lugar en el equipo principal. Después del partido ante Atlético Tucumán organizó un amistoso ante Estudiantes de Buenos Aires para dar rodaje a quienes no habían sumado minutos. La medida permitió que los relegados tuvieran competencia y evitaran quedar completamente fuera de ritmo. Ese encuentro preparatorio funcionó como una alternativa para los futbolistas que no ingresaron en los partidos oficiales.
River afronta el tramo final del Clausura con sus objetivos en disputa, y la rotación junto con las oportunidades para los futbolistas menos utilizados quedó como uno de los puntos a seguir en la planificación del entrenador. Para Leonardo Ponzio, el desafío será sostener la base que utilizó en sus cuatro presentaciones y, al mismo tiempo, encontrar espacios para quienes hasta ahora tuvieron una participación reducida o no sumaron minutos.
