Lourdes Fernández volvió a hablar públicamente. Esta vez lo hizo con un contundente descargo contra quienes cuestionan constantemente su cuerpo en las redes sociales. Cansada de leer comentarios sobre su aspecto físico, la cantante explotó y contó parte del difícil proceso personal y médico que atravesó en el último tiempo.
Desde hace meses, Fernández recibe críticas de usuarios que opinan sobre su peso y su apariencia. Comentarios acerca de si debería adelgazar o si se encuentra «desmejorada» terminaron convirtiéndose en una fuente de angustia para la artista. Este jueves decidió ponerle un freno a la situación.
A través de sus redes sociales, Lourdes apuntó directamente contra quienes insisten en hacer comentarios sobre su cuerpo y lanzó un furioso mensaje. «¿Por qué no se van a la mier…?, los que todo el tiempo comentan que estoy gorda. Ya lo sé, pelotu…», lanzó.
Lejos de quedarse únicamente con el descargo, Lourdes Fernández decidió explicar qué hay detrás de los cambios que atravesó su cuerpo. En este sentido, reveló que tuvo que someterse a una intervención y afrontar distintas complicaciones durante su recuperación. «Me sacaron el útero, tuve complicaciones, tuve que tomar corticoides más medicación de todo tipo para superar problemas personales… la presión que ejercen sobre mí, más la que yo siento por sentirme en un cuerpo que no me gusta, es una mier…», expresó con crudeza.

El drama de Lourdes Fernández
Detrás de la bronca hay una historia personal que Lourdes viene intentando procesar desde hace tiempo. A fines del año pasado, después del duro episodio que atravesó con su expareja Leandro García Gómez, quien fue detenido por violencia de género, la cantante tuvo que someterse a una histerectomía completa.
Fernández tenía el útero agrandado y presentaba múltiples miomas, por lo que los médicos recomendaron la extirpación. La operación fue extensa y la recuperación también resultó compleja. Como parte del tratamiento posterior, tuvo que tomar corticoides y distintas medicaciones, algo que tuvo un impacto directo en su físico y que todavía le cuesta aceptar.
