(BUENOS AIRES).- “Me estás queriendo decir que es un lugar carísimo porque hay cortinas de pana. Las compro yo en Once también, las cuelgo y te digo que es un lugar de los 80 y no te dejo entrar porque sos gorda”, dijo la streamer Luli González en Tapados de laburo, el programa de Olga. Luli González denunció que Caramelo no le permitió ingresar al boliche de la Costanera porteña por cómo estaba vestida el 1 de septiembre de 2026.
El relato surgió después de que Nacho Elizalde contara que había ido al cumpleaños de Marti Benza en Caramelo. Elizalde contó que se fue al poco tiempo de llegar porque el lugar estaba repleto de gente, y la conversación derivó en las condiciones de acceso. Luli González entonces cuestionó al boliche y afirmó: “A mí me rebotaron por cómo caí vestida y después me aparecieron TikToks de toda gente quejándose mucho de las reglas, del lugar”.
La streamer contó que esa noche había elegido un conjunto informal, aunque consideraba que estaba bien vestida. “Yo había ido vestida tipo bien, pero tipo pibito. Había ido con un jean y una camisita”, describió. La explicación pública quedó centrada en el código de vestimenta del local, pero Luli González no dio detalles sobre qué le dijeron en la entrada para impedirle el paso.
La respuesta del boliche de la Costanera
Camila Fortunato sumó otro cuestionamiento durante la charla. “Hay algo más y es que ahora piden las cuentas de Instagram para entrar”, sostuvo sobre el mecanismo que, de acuerdo con su intervención, se aplica a quienes buscan ingresar a Caramelo. Más tarde, desde los comentarios de TikTok, aclaró: “JSJSJSJ igual lo dije yo, no metas al resto de Olga en esto. Y (a título propio) amo las cortinas de pana pero odio que pidan IG para entrar”.
Valentín Torlasco respondió horas después desde su cuenta oficial de TikTok. El DJ y productor, uno de los dueños de Caramelo, comenzó con una aclaración sobre la interpretación del video: “Me hizo reír mucho este video porque dicen palabras que no salen de mi boca, pero bueno, está perfecto”. Después explicó la política de ingreso: “Entiendo que no hayan podido pasar y se hayan llevado una mala experiencia. Es muy sencillo. En Caramelo tenemos un dress code, quien lo cumple va a ser siempre bienvenido. Quien no, no. Por eso está el derecho de admisión”.
El dueño defendió que la ropa exigida forma parte de la identidad del lugar y la vinculó con una pauta de respeto. Torlasco dijo: “El lugar aspira a eso, es de pana y todo eso. El lugar apropiadamente quiere que vayas así. La intención es esa. Por una cuestión de respeto hacia el lugar, como dije en otro video, a un casamiento vos no vas a ir vestido de una manera deportiva porque tiene cierta formalidad”. La comparación fue la explicación que ofreció para sostener el derecho de admisión.
Caramelo es un boliche de la Costanera conocido por una estética inspirada en los años 80. Torlasco cerró su respuesta con una invitación condicionada al código de vestimenta: “Si querés venir, podés venir con el dress code y si no te gusta vestirte de esa manera, hay 20 millones de opciones más a las cuales vos podés ir y la vas a pasar súper bien a tu manera”. El boliche cumplirá un año desde su inauguración el próximo 5 de septiembre de 2026.
