(BUENOS AIRES).- “Sos mi hermana mayor amiga. Aprendo muchísimo de vos. Me encanta escucharte, me encanta hablar con vos. Yo sé que vamos a trabajar juntas muchísimo tiempo más y de hecho tenemos cosas en mente. Por eso sé que no tiene sentido llorar. Te amo. Estoy súper agradecida de haber aceptado el programa y haberte conocido. Gracias a vos crecí mucho en lo laboral y en lo personal. Gracias a vos soy mamá”, dijo Luli González durante la despedida de Paula Chaves. Luli González quedó en el centro de ese momento tras la salida de la conductora de Tapados de laburo, el programa de Olga. La creadora de contenido digital tiene 23 años y compartió pantalla con Chaves durante poco más de un año, en una dupla que se convirtió en una de las más queridas de las transmisiones digitales argentinas.
Paula Chaves explicó que atraviesa “muchos proyectos dando vueltas” y que un ciclo diario exige una dedicación que, por la manera en que le gusta trabajar, hoy no puede sostener. La conductora también aseguró: “No hay día que yo no venga a trabajar a Olga con alegría y de buen humor”. Paula aclaró que su decisión de dejar el programa no tiene que ver con Olga.
Luli González construyó su carrera en YouTube y Twitch desde que tenía 15 años, con un estilo espontáneo y alejado de la estética tradicional de los creadores digitales. En sus transmisiones habla de la vida cotidiana, reacciona a videos, juega y conversa con su comunidad. El humor y la improvisación son parte de una identidad que también desarrolló a través de TikTok.
La imagen de Luli suele incluir ropa deportiva, zapatillas y la ausencia de maquillaje, junto con un estilo descontracturado. Esa forma de mostrarse contrastaba con la trayectoria de Paula Chaves, ligada a las pasarelas, la moda y la televisión. Cuando le propusieron sumarse a Tapados de laburo, Luli sentía cierto recelo por trabajar con una figura de la televisión, pero esa impresión cambió cuando conoció a Paula.
La dupla que Luli González construyó en Olga
La diferencia generacional entre ambas terminó siendo el motor del ciclo y ayudó a formar una relación casi maternal. Luli le enseñó a Paula los modismos de la generación Z, los códigos de las redes sociales y hasta le creó una cuenta de TikTok para grabar tendencias virales. Paula, a su vez, la animó a salir de su zona de confort, le enseñó a modelar y a posar frente a cámara, e intentó convencerla de maquillarse o usar vestidos.
Un episodio con un refugio de animales mostró otra dimensión del vínculo. Durante una visita al estudio para promover la adopción responsable, Luli decidió adoptar a una de las perritas que buscaba familia y la bautizó Miga. Desde entonces, la creadora la presenta como su hija, una decisión que tomó incentivada por Paula.
La dupla también obtuvo reconocimiento fuera del programa: fue nominada como Dupla del año en los Martín Fierro del Streaming. El premio quedó para Germán Beder y Joaquín Cavanna, de Vorterix, pero la relación entre ambas siguió ocupando un lugar central en la despedida. Luli sostuvo que van a trabajar juntas muchísimo tiempo más y que ya tienen proyectos en mente, aunque esas iniciativas no fueron detalladas.
