(BUENOS AIRES).- «Gran hermano generación dorada fue un espanto, la conducción del Del Moro fue de sus peores trabajos». Con esa definición, Rodrigo Lussich descargó contra Gran Hermano y su conductor apenas terminó la final de la edición que se presentó como Generación Dorada.
En su cuenta de X, el autor del posteo no dejó cabos sueltos y apuntó con la misma fuerza contra el programa, la producción y Santiago del Moro.
«Terminó Gran Hermano y Del Moro está chocho de la vida. Feliz, feliz, feliz», arrancó Lussich su texto, en referencia al estado de ánimo del conductor tras el cierre del ciclo. El contraste llegó de inmediato: mientras el programa se apagaba, Del Moro publicó en Instagram un mensaje de tono positivo. «Estoy agradecido, lleno de emociones, disfrutemos, esto es un juego», escribió el conductor, según citó Lussich en su descargo. La respuesta no se hizo esperar: «Ok amigo pero ¿la autocrítica no está en tu repertorio?»
Los números del ciclo fueron otro de los ejes del ataque. Según Lussich, los 11 puntos que midió la gala final corresponden solo a un fragmento de 45 minutos, porque el programa se dividía en cuatro partes: la previa, el durante, el post y el post del post. En su análisis, si se sumaban los cuatro segmentos, el promedio de Gran Hermano habría dado bastante menos.
«Los participantes han sido una calamidad», sentenció Lussich sobre el plantel de la edición. En su texto detalló que Andrea del Boca «necesitaba el trabajo y le hicieron creer que ganaba y después se la sacaron de encima»; que Tamara Paganini les había hecho un juicio a la producción y había prometido jamás volver, pero igualmente la hicieron regresar; y que la mujer del Turco García «casi se divorcia por estar ahí». Sobre Sol, que llegó a la final, sostuvo: «la tal Sol que entró y salió como pancho por su casa y terminó siendo finalista porque la producción necesitaba una villana». El balance general del ciclo fue igual de duro: «El programa ha sido un bodrio, una mezcla de la casa de los famosos con los bizarros de Anabela Ascar en Crónica.»
El contraste con Tinelli
Lussich también reparó en la relación de Del Moro con sus críticos y con el público. Según su texto, había que entrar a las redes y la gente pedía que lo saquen a él de Gran Hermano antes que a cualquier participante. El autor afirmó además que «toda la televisión argentina sabe que es un tipo que no saluda a nadie, que entra al estudio en el momento que empieza el show», y que frente a las críticas finge amnesia y las ignora.
Para Lussich, la comparación con Marcelo Tinelli marca la diferencia: si bien el creador de ShowMatch tenía «una corte de aduladores profesionales y la mitad de la farándula contratada para que no hable mal de él», siempre tuvo críticos filosos y, aunque pataleó, se la bancó. En la misma línea, sostuvo que Tinelli «exprimió el Bailando por un sueño hasta verlo desvanecerse en 6 puntos cuando fue rey con 30», y cerró la idea con una máxima: «Los éxitos no se abandonan, salvo que se transformen en fracaso.»
El descargo terminó con un veredicto sin medias tintas sobre la edición: «Un papelón. Todo japaleta. Todo berreta. En fin, una generación dorada que pasará al óxido.»
