(BUENOS AIRES).- Este miércoles 30 de septiembre, Marcos Rojo faltó al entrenamiento matutino de Racing en Avellaneda y presiona para concretar su vuelta a Estudiantes. El defensor quiere que le abran la puerta para jugar las semifinales de la Copa Libertadores, pero el club no piensa liberarlo en medio de su delicado momento futbolístico. La dirigencia analiza sancionarlo por la ausencia.
El plantel de Racing se reincorporó el martes 29 de septiembre a los trabajos después de la eliminación de la Copa Argentina ante Boca. La vuelta a la actividad se produjo una vez que se calmaron parcialmente los ánimos por la eliminación. Sebastián Chirola Romero y Luciano Auded condujeron la práctica como interinos, tras la salida de Juan Pablo Vojvoda.
Marcos Rojo pidió hablar a solas con Diego Milito durante esa jornada. El defensor le preguntó por qué no había respondido los llamados de su representante, que intenta destrabar su regreso a Estudiantes, y le pidió que le abriera la puerta para salir. El planteo expuso el conflicto entre el deseo del jugador y la postura de Racing.
La charla entre Rojo y Milito duró apenas cinco minutos. El presidente le explicó que lo considera una pieza valiosa dentro del club y que no piensa dejarlo ir, mucho menos durante el delicado momento futbolístico que atraviesa el equipo. Marcos Rojo ni siquiera llegó a cambiarse y se retiró enojado.
La lesión y el faltazo
La ausencia del miércoles no estuvo vinculada con la lesión que arrastra el defensor. Marcos Rojo tiene un traumatismo con edema óseo en el platillo tibial interno de la rodilla derecha, producto del choque con Facundo Cambeses, y debía trabajar en su rehabilitación junto con el cuerpo técnico y médico. Su faltazo generó malestar en la dirigencia.
El cuerpo técnico y médico de Racing esperaba al defensor para continuar con ese trabajo. La ausencia se produjo en un momento de tensión entre el jugador y el club, mientras se discute si puede dejar la institución antes del vencimiento de su contrato.
Rojo está molesto porque su contrato vence en dos meses y Racing se niega a liberarlo. A sus 36 años, su mayor deseo es volver a Estudiantes y recomponer el vínculo con una hinchada que se resquebrajó cuando se marchó a Boca. El club platense, que necesita al defensor para las semifinales de la Copa Libertadores, por ahora guarda silencio.
La negociación por su salida
La semifinal será contra Flamengo, rival al que Marcos Rojo ya enfrentó en esa instancia en la edición pasada con la camiseta de Racing. Ese cruce aparece como uno de los motivos que impulsan su intención de regresar a Estudiantes, que necesita contar con él para esa etapa de la competencia.
La dirigencia de Racing analiza los pasos a seguir y considera casi segura una sanción por el faltazo. La medida encrudece la relación entre las partes y complica una negociación que hasta ahora mantiene tres posiciones enfrentadas: el pedido de salida del defensor, la negativa de Racing y el silencio de Estudiantes.
El próximo paso quedará en manos de Racing, que deberá resolver la eventual sanción y definir si mantiene su postura de no liberar a Marcos Rojo. Mientras tanto, el defensor sigue presionando para volver a Estudiantes antes de que finalice su vínculo con el club.
