(BUENOS AIRES).- «El gol? Leandro Lozano. El mismo que socorrió primero a Juan Manuel Izquierdo, que se descompensó en el Morumbi, y que falleció días después en el 2024″, escribió Martín Arévalo en sus redes sociales después de que Boca empatara 1-1 con São Paulo en el estadio Morumbí y se clasificara a las semifinales de la Copa Sudamericana por un global de 2-1. El periodista puso el foco en la historia que quedó detrás del protagonista deportivo de la noche.
Arévalo reparó en una particularidad difícil de ignorar: el autor del gol que abrió el camino xeneize en Brasil era, dos años atrás, uno de los primeros futbolistas que se acercaron a asistir a Izquierdo cuando el defensor de Nacional se desplomó en esa misma cancha. Después de repasar el antecedente en su posteo, cerró con una reflexión que resumió la coincidencia: «Designio divino».
Lo deportivo también dejó su marca. Lozano convirtió con un zurdazo que puso a Boca en ventaja ante São Paulo, en un partido donde el equipo debía defender el 1-0 conseguido en La Bombonera. El local reaccionó y llegó al empate, pero el global de 2-1 favoreció al conjunto de Arruabarrena, que se metió entre los cuatro mejores del torneo continental.
El gesto que volvió al Morumbí
El lateral uruguayo fue titular por decisión de Arruabarrena y respondió con lo que fue su primer gol con la camiseta de Boca. Su aparición tuvo un peso extra por el escenario: el Morumbí quedó asociado a su historia con uno de los momentos más difíciles que le tocó vivir dentro de una cancha.
En agosto de 2024, mientras defendía la camiseta de Nacional, Lozano estuvo entre los primeros jugadores que se acercaron a asistir a Izquierdo tras su descompensación durante un partido en ese estadio. El defensor falleció días después. La imagen de Lozano junto a sus compañeros quedó registrada aquella noche y volvió a cobrar significado con su actuación decisiva para la clasificación argentina.
La lectura de Arévalo encontró rápido eco entre los hinchas, que adoptaron la idea de que el destino había querido que el mismo estadio, escenario del episodio más doloroso, fuera el lugar de la redención del uruguayo. Lo concreto es que su aporte terminó siendo determinante en un partido que exigió concentración y personalidad de punta a punta.
La noche también tuvo otros nombres. Álvaro Montero respondió cuando São Paulo generó peligro, la defensa sostuvo al equipo durante buena parte del encuentro y Leandro Paredes aportó experiencia en un escenario de máxima exigencia. Boca necesitó ese conjunto de respuestas para superar una serie que arrancó con triunfo en La Bombonera y terminó con un empate en uno de los estadios más importantes de Brasil.
El Xeneize enfrentará ahora a Vasco da Gama en las semifinales de la Copa Sudamericana. Antes de pensar en ese cruce, Lozano ya quedó ligado para siempre a una noche especial en el Morumbí: el mismo escenario donde vivió un momento dramático junto a Izquierdo fue testigo de su primer gol con Boca y de una clasificación internacional. Una coincidencia que, por su carga emocional, difícilmente sea olvidada por el defensor uruguayo.
