(BUENOS AIRES).- El nuevo dormitorio de Moria Casán apuesta a una paleta de tonos mostaza y amarillo pastel. La elección se articula con un techo a dos aguas de madera blanca, un recurso que aporta altura y le da al ambiente un aire casi campestre. El conjunto presenta una habitación definida por colores claros y cálidos, con elementos decorativos y funcionales integrados en la misma propuesta.
La paleta elegida concentra la identidad visual del espacio. El mostaza y el amarillo pastel aparecen como los tonos principales del dormitorio y establecen una continuidad entre las distintas superficies y objetos que forman parte de la ambientación. Esa gama cálida también se extiende a la ropa de cama, que acompaña la elección cromática general.
El techo a dos aguas de madera blanca modifica la percepción del ambiente. Su estructura le da altura al dormitorio y suma una referencia casi campestre dentro de la propuesta. La madera clara acompaña los tonos amarillos sin generar un corte marcado y permite que el techo funcione como parte visible de la composición.
El empapelado ocupa la pared del respaldo y suma motivos florales sutiles. El recurso incorpora un detalle decorativo sin desplazar la paleta principal ni convertir la pared en el centro exclusivo de la habitación. La ropa de cama, ubicada en la misma gama cálida, mantiene el vínculo visual entre el respaldo y el resto de los elementos.
La araña de tela blanca tiene forma de flor y cuelga del cielorraso. Su diseño suma otro elemento floral a la habitación y se integra con el empapelado del respaldo. El blanco de la tela acompaña la madera del techo y contrasta de manera suave con los tonos mostaza y amarillo pastel.
La estética general del dormitorio es luminosa y se distancia del dorado y el mármol del resto de la producción. Esa diferencia marca una separación visual respecto de otros ambientes, con una propuesta basada en colores cálidos, madera blanca y detalles florales. En el espacio de Moria Casán, esos recursos definen un ambiente de aire más campestre.
El mini frigobar y la mesa de luz flotante completan la propuesta con soluciones de uso cotidiano. Ambos elementos suman funcionalidad sin romper la armonía cromática del espacio. La incorporación de estos objetos permite mantener la línea visual del dormitorio y, al mismo tiempo, agregar prestaciones prácticas.
El mini frigobar se integra al ambiente sin alterar la combinación de mostaza, amarillo pastel, blanco y tonos cálidos. La mesa de luz flotante acompaña la organización del sector junto a la cama y conserva la apariencia despejada del conjunto. Así, el dormitorio de Moria Casán combina una estética luminosa con recursos funcionales dentro de una misma paleta.


