(BUENOS AIRES).- “Yo realmente creo que está recontra mal. Nunca más revisaría nada”. Con esa confesión, Nati Jota reconoció en PH, Podemos Hablar (Telefe) que fue tóxica en su único noviazgo y detalló hasta dónde llegaban sus celos: llegó a revisar las conversaciones de WhatsApp de su entonces pareja buscando palabras específicas entre los chats.
La charla con Andy Kusnetzoff arrancó cuando la conductora contó que tuvo una única relación formal en su vida, que terminó hace varios años y que fue dejada. Al describir aquella etapa, la periodista resumió: “Era una relación bastante conflictiva” y, cuando el conductor le preguntó si la definía como tóxica, respondió entre risas: “Sí, yo más”, asumiendo una mayor responsabilidad en la dinámica del vínculo. Esa relación fue con el rugbier chaqueño Bruno Siri, entre 2018 y 2019, durante un año y medio.
Nati Jota explicó que su desconfianza se apoyaba en un razonamiento estadístico propio. “Si yo veo que de los hombres la mayoría, tipo nueve de diez, son infieles, a mí no me va a tocar el uno de diez”, planteó. Ese temor a una infidelidad, incluso sin pruebas, la llevó además a plantear dudas sobre la monogamia: “Puede estar muy enamorado, pero aun así tiene un deseo que tiene ganas de satisfacer afuera”, expresó. Kusnetzoff le respondió que sentir atracción por otras personas no implica actuar sobre ese deseo y que una relación requiere confianza entre las partes, aunque ella sostuvo sus reparos: “Tener ganas latentes de hacer algo y no poder hacerlo, la verdad, me la baja también”.
Las inseguridades tuvieron un correlato concreto en la vigilancia. Nati Jota relató que por las mañanas abría la computadora de su novio si la sesión de WhatsApp había quedado iniciada y revisaba los chats. “Yo investigación de mañana, investigación madrugadora”, contó, al tiempo que admitió: “Buscaba palabras claves”. La confesión sorprendió al conductor, quien calificó esa conducta como “retóxica”.
Años después, la comunicadora cambió su forma de encarar la desconfianza. Cuando le preguntaron si alguna vez le habían sido infiel, contestó con cautela: “No, que yo sepa”. Hoy prefiere no alimentar la angustia con controles: “Prefiero no saber, no estar toda persecuta”. Y resumió su postura actual en una frase: “La estadística es la misma, pero quiero obrar distinto”. También aclaró que desde aquella relación no volvió a tener un novio, aunque espera que una futura experiencia afectiva sea distinta.
El romance del Mundial que no siguió
Durante su cobertura del Mundial 2026, Nati Jota vivió un acercamiento breve con un joven vinculado al ambiente de los hinchas y los bombos. “Conocí un chico. A mí me gustaba porque estaba medio en la movida de los bombos, en la hinchada de Argentina. Me gustaba… Hasta que me invitó a hacer un plan y fui…”, recordó. En un boliche, acompañada por su productor, bailó y se besó con él, hasta que otro joven le advirtió que un amigo del chico podría estar filmando. “Me sentí muy expuesta”, contó, y se retiró del lugar. La respuesta del joven, que le dijo que iba a consultar con su amigo si la había grabado, terminó de alejarla: no lo vio más.
En el mismo programa, la conductora de Sería Increíble (OLGA) reveló lo más extraño que le dijeron en la cama: un hombre le preguntó si iba a contar el encuentro el lunes en el programa y también le consultó por su compañero de canal, Migue Granados. Ante ese tipo de situaciones, aclaró que cuida la privacidad de sus parejas: “Cambio pistas para que la persona no se sienta ni tocada, o espero un tiempo. Los cuido un poquito, espero dos semanas”.
