VIDA Y ESTILO

Cuándo arrancó Nicolás Cabré con el running: la confesión que le cambió la vida

 

El actor compartió una particular historia de vida que explica por qué hoy es un apasionado de este deporte.

 
Nicolás Cabré

Nicolás Cabré acaba de cumplir uno de esos objetivos que durante años tuvo entre ceja y ceja. El actor completó la Maratón de Berlín, una competencia que esperaba correr desde hacía ocho años y que finalmente pudo afrontar acompañado por Rocío Pardo y su hija Rufina. Después de atravesar los 42 kilómetros, consiguió la medalla que tanto había esperado y cerró una experiencia cargada de emoción.

El desafío tuvo un condimento especial porque la preparación estuvo lejos de ser sencilla. Durante los meses previos, Cabré tuvo que lidiar con distintas lesiones y dolores que complicaron sus entrenamientos. Incluso había contado que sufrió una lesión en la columna, aunque eso no alcanzó para hacerlo abandonar el objetivo que se había propuesto.

Detrás de ese corredor que hoy se anima a las grandes maratones existe una historia que comenzó hace varios años y casi de casualidad. Cabré empezó a correr a los 37 años, cuando buscaba incorporar actividad física a su rutina. Lo que en principio parecía un simple cambio de hábitos terminó convirtiéndose en una parte esencial de su vida.

Con el tiempo, el running dejó de ser solamente una actividad para mantenerse en movimiento. Nicolás Cabré encontró allí un espacio propio, un momento para despejar la cabeza y conectarse consigo mismo. «Es algo que me ayuda mucho para pensar, para tener un ratito para mí y me salvó la vida», confesó.

Desde entonces, la relación con el running fue creciendo hasta llevarlo a participar de algunas de las competencias más importantes del mundo. Cada entrenamiento y cada carrera fueron formando parte de un recorrido personal que terminó teniendo un peso mucho mayor que el estrictamente deportivo.

Las lesiones no frenaron a Nicolás Cabré

Pero los últimos meses representaron una prueba particularmente exigente. Las lesiones volvieron a aparecer y Cabré reconoció que esa situación hizo todavía más complicado llegar en condiciones a Berlín. «Cada vez que entrené para una maratón me lesioné», había admitido al hablar de las dificultades que atravesó durante su preparación.

Aun así, consiguió ponerse detrás de la línea de largada y completar los 42 kilómetros. El logro estuvo acompañado por el apoyo de su familia y por la emoción de finalmente alcanzar una meta que había perseguido durante años.