ESPECTÁCULO

«$20 por día»: Paula Chaves reveló el peor período de su familia en PH

 

La conductora recordó cómo la quiebra del negocio familiar cambió su adolescencia y sus condiciones de vida.

 
Paula Chaves
Paula Chaves

(BUENOS AIRES).- “Yo lo vi a mi papá como lo hipotecaron la casa, vi cómo se fundió, vi cómo vivíamos con 20 pesos por día”, recordó Paula Chaves en PH, Podemos Hablar. A los 15 años, Paula Chaves atravesó la quiebra del negocio textil de su padre. La crisis familiar la llevó de San Isidro a Lobos y marcó su adolescencia.

La familia de Paula Chaves vivía en San Isidro, en un barrio privado, y ella asistía a un colegio de doble escolaridad antes de la quiebra. “Nosotros vivíamos en San Isidro, en un barrio privado, íbamos a un colegio de doble escolaridad y un día para el otro mi papá haciendo textil se fundió y nos fuimos a vivir a Lobos”, contó. La mudanza a Lobos ocurrió en el año 2000 y modificó de un día para el otro las condiciones de vida que la adolescente había conocido hasta entonces.

Paula terminó cuarto y quinto año en el Nacional de Lobos, no por una elección personal, sino como consecuencia de la situación familiar. La cursada de esos años se produjo alrededor de 2000-2001, después del traslado. “Fue tremendo, porque fue tal cual, o sea, era como, no hay más. No podemos hacer otra cosa”, explicó.

La falta de teléfono en la casa de Lobos también cambió la forma en que Paula mantenía el contacto con sus seres queridos. “Era despedirse de tus seres queridos en un momento donde solamente había un teléfono de línea”, explicó. Luego agregó: “Yo en mi casa no tenía teléfono, entonces me iba al locutorio en frente a la casa de mi abuela”. En ese período, también recordó: “Me iba a lo de mi abuela a comer gelatina con manzana y edulcorante, que hacía a la noche”.

La casa donde Paula vivía con su mamá y sus hermanos estaba en una calle de Lobos que se inundaba, mientras su padre permanecía en Buenos Aires. La situación obligaba a reaccionar cuando el agua ingresaba a la vivienda. Paula lo describió así: “Salíamos corriendo a levantar los muebles porque entraba el agua hasta el living”.

Paula Chaves explicó que, con el tiempo, aquella etapa adquirió otro significado. “Y fue lo mejor que me pasó, porque de verdad creo que me forjaron a mí como persona de valorar las cosas”, sostuvo. La experiencia que durante su adolescencia estuvo ligada a la pérdida y la incertidumbre quedó asociada, para ella, con la capacidad de reconocer el valor de lo que tiene.

La crianza de sus hijos mantiene presente esa experiencia. “Mis hijos hoy por hoy podrían tener lo que sea y yo trato de que ellos puedan valorar cada cosa que tienen, que cada cosa se gana con trabajo”, explicó Paula Chaves. La construcción de su propia casa también aparece vinculada con esa preocupación: “Nuestro gasto está puesto acá, tenemos que pensar en nuestra casita, que es nuestro techo para el día de mañana”. La inestabilidad laboral mantiene vivo el temor de repetir aquella historia: “Todo el tiempo es esto, terminás un proyecto y nuestro laburo, que es así, medio inestable, y decís: ‘¿Y ahora si me pasa eso también?’”.