(BUENOS AIRES).- «Desde 2015, seis prefectos se han sucedido, sin que jamás se haya establecido con nosotros un diálogo real. Once años de prohibiciones repetidas no pueden sustituir al diálogo», reclamó el Collectif Ultras Paris, la barra más radical del PSG, tras confirmar que inició una acción legal para poder acompañar al equipo en el clásico del domingo contra el Olympique de Marsella. Las autoridades locales prohibieron el viaje de los hinchas parisinos al estadio Velódrome por el riesgo de enfrentamientos violentos entre seguidores, en la previa del partido más trascendente del fútbol francés.
El grupo de hinchas anunció que le encargó la presentación del caso a su abogado. «Estamos pidiendo a nuestro abogado que presente un procedimiento de urgencia ante el Consejo de Estado con el fin de impugnar la próxima prohibición ministerial», explicaron desde la agrupación. El reclamo busca revertir la medida antes del partido de la Ligue 1, aunque el escenario no les resulta favorable: en Francia, a los aficionados visitantes se les prohíbe con regularidad asistir a partidos de alto riesgo, y la acción legal tiene pocas probabilidades de prosperar.
Para justificar la decisión, el Ministerio del Interior de Francia insistió en que las relaciones entre los aficionados del Marsella y del PSG han sido hostiles durante muchos años. En ese marco, recordó los incidentes ocurridos en París en febrero de 2018, durante el partido más reciente al que asistieron seguidores de ambos equipos, cuando ocho agentes del orden resultaron heridos. Desde entonces, los visitantes del clásico quedaron fuera de las tribunas.
La rivalidad detrás de «Le Classique»
El duelo entre el PSG y el Marsella se conoce como «Le Classique» y se popularizó durante la década de 1990, cuando la llegada de jugadores destacados a ambos clubes avivó la rivalidad. El Marsella, primer equipo francés en ganar la Liga de Campeones en 1993, quedó muy atrás desde que el PSG fue adquirido por inversores cataríes en 2011. Aun así, el encuentro sigue despertando pasión en todo el país.
En lo deportivo, el vigente campeón llega al Velódrome dos puntos por encima del Marsella en la tabla de la Ligue 1. El conjunto marsellés atraviesa una temporada con dificultades: no pudo fichar a ningún jugador durante el verano debido a limitaciones financieras, una situación que golpeó la competencia del plantel en el arranque del torneo.
La prohibición y el reclamo judicial marcan la previa de un clásico que, como en cada edición, se juega con la ciudad detenido alrededor del partido. El Velódrome será escenario del duelo del domingo y solo podrá alentar a domicilio a un lado de la cancha, mientras el Collectif Ultras Paris espera la respuesta del Consejo de Estado. El entredicho entre los hinchas y las autoridades se suma a una larga historia de restricciones que, según la propia agrupación, ya lleva once años sin diálogo de por medio.
El fallo sobre el procedimiento de urgencia podría conocerse en las horas previas al encuentro. Sin importar el resultado, la medida ministerial ya dejó su marca: por una noche más, la tribuna visitante del clásico más caliente de Francia quedará vacía.
