(BUENOS AIRES).- “Fue una situación complicada la de Cantilo, al principio el club no ayuda mucho en poder resolver la situación. Era complicado estar encerrados en un 4×4 pero nos entrenábamos al máximo y nos apoyábamos mentalmente entre todos. En algunos entrenamientos sentíamos esa impotencia de querer que las cosas sean diferentes, pero es algo que ya pasó”, afirmó Álex Woiski al recordar el período en que River lo apartó en el predio de Cantilo. La rescisión se concretó en julio de 2026 y, a fines de agosto, el delantero firmó con Deportivo Táchira.
La dirigencia de River incluyó a Woiski en el grupo de futbolistas que dejaron de ser tenidos en cuenta antes de la pretemporada de 2026. El club dispuso que entrenara separado del plantel en Cantilo junto con otros jugadores. “Me tocó ir a Cantilo y estuvimos un mes y medio entrenando al máximo”, contó el futbolista sobre esa etapa.
Woiski cuestionó la decisión que derivó en su apartamiento y apuntó contra la forma en que se comunicó la medida. “Nos enteramos por la carta esa de que teníamos que ir a Cantilo, y fue una experiencia extraña”, explicó. Luego calificó la determinación de la institución: “Un club como River, para mí el más grande de América, tomó una decisión llamativa e incorrecta”.
A mediados de 2025, el futbolista argentino de origen español había llegado libre desde Mallorca por decisión de Marcelo Gallardo. Su paso por Núñez no incluyó partidos en la máxima categoría: “nunca pudo debutar en Primera”. En la Reserva disputó 18 encuentros bajo la conducción de Marcelo Escudero, con dos goles y dos asistencias.
Woiski atribuyó parte de sus dificultades a los problemas físicos que arrastró desde su llegada. “La intención siempre fue sumar minutos en Primera División, venía de dos o tres meses sin jugar en Mallorca por un tema contractual, pero no se pudo dar. Tuve lesiones en el tobillo y en el isquiotibial y eso me dificultó todo”, señaló. También describió su situación cuando entrenaba con el plantel principal: “Cuando estuve entrenando con la Pimera, me sentía al nivel y tenía esperanzas de poder sumar minutos. Por un tema de suerte no se me dio y bajé a reserva, en donde por ahí no tenía la confianza del entrenador y eso dificultó todo”.
Deportivo Táchira fue el destino que eligió después de rescindir su vínculo con River. A fines de agosto, Woiski llegó a Venezuela con el pase en su poder y firmó contrato hasta diciembre de 2027, con una opción para extenderlo hasta fines de 2030. Para el 8 de septiembre de 2026, ya había debutado en el equipo venezolano.
La posibilidad de volver al fútbol argentino quedó planteada por el propio delantero, con River como su principal preferencia. “Me sentía y me siento hincha de River más allá de todas las circunstancias. No haberme podido mostrarme ante el hincha de River es algo triste, pero es una puerta que hoy se cerró y que en un futuro se puede abrir. Me encanta como se vive el fútbol en Argentina y me gustaría volver a vivirlo en algún futuro, si es en River mejor. La puerta está abierta porque es un mercado que me interesa”, expresó.
