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Di Carlo explicó cómo River costeó las llegadas de Correa y Almada: «Con lo que se liberó»

 

El presidente del club explicó cómo se financiaron los refuerzos y reveló el peso que tenían los contratos del plantel apartado

 
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(BUENOS AIRES).- «El costo de traer a Correa y Almada se afronta con lo que se liberó». La frase pertenece a Stefano Di Carlo, presidente de River, y condensó la explicación económica que dio la dirigencia sobre la llegada de los dos refuerzos. El dinero con el que el club enfrentó esas incorporaciones, según detalló el dirigente, proviene de la masa salarial que quedó liberada tras la decisión tomada con los futbolistas que estaban apartados en Cantilo.

El número que expuso Di Carlo dimensiona el peso que tenían esos contratos: los jugadores que permanecían en Cantilo representaban un costo laboral de 24 millones de dólares por año para River. El presidente brindó esa cifra al momento de hablar de la situación económica de la institución y de cómo la hizo frente a un mercado de pases exigente. El monto anual, aislado, ya marcaba una de las obligaciones más pesadas dentro de la estructura salarial del plantel.

El cálculo se agranda cuando entra en escena el tiempo. Esos vínculos tenían una duración promedio de dos años y medio, por lo que el compromiso económico total trepaba por encima de los 60 millones de dólares. La cuenta surge de los propios números del dirigente: 24 millones anuales multiplicados por 2,5 años, aunque Di Carlo remarcó que el compromiso real «superaba» esa cifra. Mantener esos contratos, en la práctica, significaba seguir afrontando ese gasto durante varios años hacia adelante.

La decisión con el grupo de Cantilo

River había resuelto la situación con una determinación de peso: apartar del plantel profesional a esos futbolistas, que quedaron desvinculados de la dinámica diaria del primer equipo. Di Carlo explicó que esa resolución no tuvo únicamente una consecuencia deportiva, sino que permitió reducir de manera considerable las obligaciones económicas futuras del club. La dirigencia considera que el proceso realizado con ese grupo dejó a la institución en una posición financiera más holgada que la que tenía antes de la purga.

El ahorro quedó directamente conectado con el mercado de pases. River incorporó a Ángel Correa y a Thiago Almada, dos jugadores de jerarquía para reforzar el plantel, y frente a las consultas por el impacto económico de esas operaciones el presidente fue concreto. Di Carlo sostuvo que el desembolso necesario para traerlos se relaciona con los recursos que quedaron disponibles después de liberar los contratos de Cantilo, y puso el foco en la planificación económica que estuvo detrás de cada movimiento.

La mirada del dirigente muestra que la operación se pensó también como una reestructuración de costos. No se trató solamente de resolver situaciones contractuales individuales: al sacar de la estructura salarial contratos que pesaban 24 millones de dólares por temporada, el club generó margen dentro de su presupuesto para moverse en las negociaciones que venían. Ese margen es el que, según la explicación oficial, hizo posible acomodar las llegadas de Correa y Almada sin descuidar el equilibrio general de las cuentas.

River pasó así de tener comprometidos más de 60 millones de dólares en vínculos de jugadores apartados a disponer de esos recursos para su planificación deportiva. La cifra que difundió Di Carlo se convirtió en el dato central de la defensa económica que hizo la conducción del club: los números de Cantilo explican, en gran parte, cómo se financió el mercado de pases más ambicioso de la gestión actual.