(BUENOS AIRES).- “Tuvimos una charla con Leo, nos dijo que veníamos haciendo cosas buenas, que no dejemos de hacerlas, y que teníamos que corregir algunas otras para mejorar”, explicó Tomás Galván después del triunfo en el Monumental. River consiguió dos triunfos consecutivos y convirtió seis goles tras la llegada de Leonardo Ponzio como entrenador interino, un cambio que también empezó a notarse dentro de la cancha. La salida de Eduardo Coudet dejó paso a una etapa distinta para el equipo, que recuperó parte de la confianza perdida durante un semestre complicado.
Leonardo Ponzio ubicó el punto de partida en la primera charla con el plantel, realizada en el predio de Ezeiza. El entrenador interino no llegó con grandes modificaciones ni con cuestionamientos a todo lo hecho antes: eligió recuperar la energía del grupo y transmitir tranquilidad después de una etapa marcada por los malos resultados. La conversación no tuvo reproches ni grandes discursos, sino un mensaje centrado en reconocer lo que el equipo hacía bien y señalar lo que debía corregir.
Tomás Galván fue quien contó el contenido de ese encuentro después de la victoria ante Independiente Rivadavia, en la que fue una de las grandes figuras. “Significa mucho para nosotros. Sabemos lo que representa. Es una leyenda del club y nos ayuda mucho a nosotros”, expresó el mediocampista sobre el entrenador. Galván describió así a Ponzio como una leyenda del club y destacó la ayuda que les brinda.
La decisión de Ponzio fue sostener prácticamente a los mismos intérpretes que venían jugando con Coudet. El entrenador incluso mantuvo a Lucas Martínez Quarta, uno de los futbolistas que había recibido cuestionamientos de los hinchas. En lugar de una revolución, buscó devolverles confianza a jugadores que necesitaban recuperar su mejor versión, en línea con el mensaje de mantener las cosas buenas y corregir los errores.
Banfield fue la primera prueba de esa nueva etapa: River lo derrotó 3-2 en el Florencio Sola. Después, el equipo superó 3-1 a Independiente Rivadavia en el Monumental y llegó a seis goles en dos partidos. La producción ofensiva y la imagen futbolística permitieron que los silbidos se transformaran nuevamente en aplausos, mientras el equipo empezaba a recuperar la confianza.
Independiente Rivadavia también dejó el caso más visible en Tomás Galván, que marcó un doblete y terminó entre las figuras de la noche. Ángel Correa atraviesa un gran momento y Thiago Almada empieza a mostrar cada vez más su jerarquía, dos rendimientos que Ponzio consiguió potenciar. River recuperó movilidad, asociaciones y agresividad ofensiva, aunque el gol de Álex Arce expuso que todavía mantiene problemas defensivos.
Leonardo Ponzio lleva apenas dos partidos al frente de River y sabe que todavía queda mucho camino por recorrer. El interino consiguió, en ese tramo, que el equipo volviera a jugar con confianza y que el Monumental recuperara la ilusión, pero el próximo desafío será sostener el cambio. Atlético Tucumán será la nueva prueba para un equipo que deberá mantener lo bueno y corregir lo que aún falla.
