(BUENOS AIRES).- “Fue un error”, dijo Stéfano Di Carlo sobre la decisión de separar a los futbolistas. River mantiene apartado a Matías Viña, que se entrena en Cantilo y es el único de los marginados que todavía permanece en el club, después de la salida de Fabricio Bustos.
Matías Viña llegó a River en enero de 2026, cedido por Flamengo hasta fines de ese año. El acuerdo contempló un cargo de 500 mil dólares y una obligación de compra de 5 millones por el 100% de los derechos si disputaba la mitad de los partidos del año. Durante su paso por el club, el lateral disputó 14 partidos, sin goles ni asistencias.
River intentará resolver su salida, pero el mercado argentino cerró el 2 de septiembre y ya no ofrece una vía local para la operación. El exterior quedó como la única alternativa y los vencimientos se suceden en pocos días. Rusia cierra el 10 de septiembre; México y Brasil, el 11; Grecia y Portugal, el 15; Emiratos Árabes Unidos, el 28; y Arabia Saudita, el 12 de octubre.
La dirigencia incluyó a Viña, a fines del semestre pasado, en una lista de 14 futbolistas que no serían tenidos en cuenta. El grupo debía entrenarse en el predio ubicado a metros del Monumental, aunque River ofreció trasladar esas prácticas a Ezeiza.
Stéfano Di Carlo explicó que River había ofrecido trasladar los entrenamientos de los apartados a Ezeiza, pero los jugadores rechazaron esa propuesta. “Fue un error la decisión de separar a los jugadores, les ofrecimos dejar el predio y que entrenen en Ezeiza, a lo que dijeron que no y dejaron todo como estaba”, dijo el presidente.
Di Carlo también reconoció que la medida se tomó en un contexto crítico y con una velocidad que no correspondía. “Hemos pecado por hacer y hacer con intensidad. Separar a los jugadores con una velocidad que no ha sido tal. Hoy profesionalmente quedan cuatro de los apartados con los que estamos trabajando siendo respetuosos de su voluntad”, sostuvo.
El impacto de las salidas
La continuidad de Viña también quedó atada a las condiciones del préstamo. River evaluó devolverlo antes del vencimiento, pero desistió porque la rescisión anticipada habría obligado al club a pagar una multa; además, la obligación de compra se activaba si el defensor alcanzaba la mitad de los partidos del año.
El balance de las salidas de los marginados dejó para River una pérdida neta aproximada de 43 millones de euros, sin contar montos ni condiciones de los préstamos. Esa cifra equivale prácticamente a lo que el club recibirá por Franco Mastantuono en su venta a Real Madrid de España.
Andrés Herrera fue el único de los apartados que se desvinculó mediante una venta, después de dos ciclos cedido en Columbus Crew. Paulo Díaz, Maximiliano Meza, Germán Pezzella, Alex Woiski, Kendry Páez y Fabricio Bustos rescindieron sus contratos con River.
Maximiliano Salas pasó a Independiente Rivadavia, Santiago Lencina a Burgos, Matías Galarza Fonda a Inter Miami, Giuliano Galoppo a Atlanta United, Kevin Castaño a Atlético Mineiro e Ian Subiabre a Tigre. Todos esos movimientos se concretaron bajo la modalidad de cesión.
Flamengo, dueño del pase, tiene la última palabra sobre el futuro del lateral. Mientras no acuerde su continuidad en otro club, Matías Viña permanecerá en River por lo que resta de 2026, entrenándose en Cantilo. La salida todavía no se resolvió mediante una nueva cesión, por lo que el jugador sigue en el club aunque quedó fuera de los planes.
