(BUENOS AIRES).- River volvió a jugar en el Monumental después de la eliminación de la Copa Sudamericana y recibió una señal contundente de sus hinchas. En la previa del partido ante Independiente Rivadavia, Lucas Martínez Quarta y Rafael Santos Borré fueron silbados cuando la voz del estadio anunció la formación y los suplentes.
Lucas Martínez Quarta y Rafael Santos Borré concentraron la mayor parte de la reprobación desde las tribunas. Los dos futbolistas quedaron en el centro del malestar de un público que todavía no asimiló la eliminación internacional. El clima mostró que la bronca no se limitó al resultado, sino que también alcanzó a algunos referentes del plantel.
Martínez Quarta atravesó los últimos días rodeado de versiones sobre su futuro, pero finalmente continuará en el club. El defensor había recibido propuestas para dejar River, entre ellas una de Al-Sadd de Qatar y otra de Genoa, aunque ninguna alternativa prosperó. Leonardo Ponzio también había manifestado que quería contar con él durante su interinato.
La eliminación ante Independiente Santa Fe profundizó el enojo con Martínez Quarta. En esa serie, el defensor cometió un penal que permitió al conjunto colombiano igualar el resultado global y después falló su remate en la definición desde los doce pasos. El episodio se sumó a otras actuaciones que ya habían generado cuestionamientos entre los hinchas.
Rafael Santos Borré tampoco pudo escapar de los silbidos y fue uno de los nombres más reprobados al ser anunciado entre los relevos. El delantero colombiano transita su segunda etapa en Núñez sin recuperar el nivel que había mostrado durante su primer ciclo. Sus últimas actuaciones no convencieron y la eliminación continental volvió a tensionar su vínculo con el público.
Fausto Vera también recibió silbidos, aunque en menor medida que Martínez Quarta y Borré. El mediocampista forma parte de la renovación del plantel, pero quedó involucrado en un clima marcado por la frustración y por el irregular presente de River durante las últimas semanas. La reacción de las tribunas expuso que el descontento alcanzó a más de un sector del equipo.
Leonardo Ponzio quedó del otro lado de esa escena: cuando fue anunciado como entrenador interino, recibió una fuerte ovación. El histórico capitán volvió a pisar oficialmente el Monumental en un nuevo rol después de 1.735 días y quedó al frente del equipo mientras la dirigencia define quién será el entrenador definitivo. La respuesta del público marcó el respaldo que conserva Ponzio y, al mismo tiempo, la exigencia que pesa sobre los futbolistas cuestionados. El mensaje previo al encuentro con Independiente Rivadavia fue directo: para algunos jugadores, la paciencia se terminó. Martínez Quarta y Borré deberán responder dentro de la cancha mientras Ponzio intenta conducir a un plantel golpeado y recuperar el apoyo de los hinchas.
