Roberto García Moritán dio un salto hacia la popularidad a partir de su romance con Pampita. A partir de allí, el empresario gastronómico aprovechó para desembarcar en la política, siendo legislador y ministro en la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, detrás de su perfil mediático existe una familia con una extensa historia vinculada a la diplomacia y una infancia marcada por los viajes.
En este sentido, Roberto García Moritán padre fue un reconocido diplomático argentino que ocupó distintos cargos en el servicio exterior. Sin embargo, su hijo eligió otro camino y se recibió de licenciado en Economía. De este modo, rompió con una tradición familiar de varias generaciones vinculadas a la diplomacia.
Además, del exmarido de Pampita, García Moritán y Lucila Fernández Llanos tienen tres hijos más. Patricio siguió el legado de su padre y estudió abogacía, mientras que Lucía mantiene un perfil discreto y alejado de los medios. Por su parte, Francisco comparte la pasión con su hermano famoso, ya que se dedica a desarrollar negocios gastronómicos.
Roberto García Moritán y una infancia marcada por los viajes
El trabajo de Roberto García Moritán padre obligó a la familia a vivir durante varios años fuera de Argentina. Por esta razón, el exmarido de Pampita tuvo que adaptarse a diferentes países y culturas desde muy joven. De hecho, nació en Nueva York, donde su papá cumplía funciones diplomáticas.
Con solo seis años, el pequeño Roberto debió mudarse a Suiza, donde sufrió la discriminación de parte de una maestra que lo hacía pasar al frente para darle cachetadas. A sus 13 años regresó a Buenos Aires, donde continuó el colegio secundario, aunque padeció el cambio cultural, ya que sus compañeros lo apodaron «el suizo» por su particular acento.
A lo largo de este camino, el rol de su madre Lucila Fernández Llano fue clave. Según el exlegislador, es una mujer muy inteligente y estratégica con quien tiene una relación muy estrecha y de gran confianza.

