Rocío Pardo atraviesa una nueva etapa profesional con Pabellón Tornú, la obra de teatro inmersivo que dirige y produce desde hace más de 12 años. Después de haber desarrollado durante años la propuesta en el neuropsiquiátrico de Santa María de Punilla, el proyecto encontró una nueva sede en un histórico edificio de Córdoba Capital que ahora vuelve a abrir sus puertas con una propuesta artística que encabeza junto a Nicolás Cabré.
La nueva locación es la ex Cárcel de Encausados, ubicada en pleno barrio Güemes. Se trata de uno de los edificios históricos más reconocidos de la ciudad y su particular arquitectura se convirtió en una pieza fundamental de la experiencia que propone la obra. El edificio fue proyectado a fines de 1921 por el arquitecto Juan Kronfuss y construido para responder al crecimiento de la población carcelaria de aquella época.

Con el paso del tiempo, la construcción conservó buena parte de su estructura interna, marcada por celdas, pasillos y antiguos patios que ahora funcionan como escenarios naturales para la puesta. Justamente, una de las particularidades de Pabellón Tornú es que no necesita un escenario tradicional. El público tampoco permanece sentado frente a los actores, sino que puede desplazarse libremente por los diferentes sectores del edificio y decidir qué parte de la historia quiere descubrir.
Al ingresar a la obra de Rocío Pardo, cada espectador recibe una máscara blanca que debe mantener durante toda la función. El recurso permite conservar el anonimato mientras los asistentes recorren los espacios y se encuentran a pocos centímetros de los actores. Esto genera una experiencia en la que la distancia habitual entre intérpretes y público prácticamente desaparece.

Rocío Pardo y una propuesta diferente
La ex Cárcel de Encausados permite llevar todavía más lejos esa dinámica. Los 15 actores que forman parte de la propuesta desarrollan diferentes hilos narrativos entre los pasillos, las celdas y los antiguos patios, por lo que cada espectador puede elegir qué personaje seguir y cuánto tiempo permanecer en cada lugar.

De esta manera, el histórico edificio cordobés deja de ser simplemente el lugar donde se desarrolla Pabellón Tornú y pasa a formar parte activa del relato. Sus dimensiones, sus recorridos internos y la particular presencia de sus celdas y patios permiten que la arquitectura sea protagonista de una experiencia teatral en la que cada persona puede construir su propio recorrido.
