ESPECTÁCULO

Rodrigo Lussich repasó su trayectoria y rechazó que lo definan por el chimento

 

Una reflexión sobre los límites que otros intentan imponerle

 
Rodrigo Lussich
Rodrigo Lussich

(BUENOS AIRES).- “Podemos reínos de nosotros mismos y podemos hablar un poco en serio (en estos videos verán de las dos cosas). ¿En qué manual explican que uno no puede diversificarse, hablar con libertad, jugar con su propia historia, contar un cuento o marcar postura?”, expresó Rodrigo Lussich, quien publicó dos videos en su cuenta de Instagram. Recientemente, compartió uno con un registro humorístico en “Intrusos” (América TV) y otro durante una transmisión en línea, en el que habló sobre la situación del país.

La frase “Si me definís me limitás” resumió el planteo de Rodrigo Lussich. El conductor cuestionó que lo encasillen por su trabajo en espectáculos y defendió la posibilidad de combinar humor, análisis, relato personal y opinión. “Quienes me quieran explicar a esta altura lo que es el miedo, no me conocen, me subestiman y no saben las cosas que yo he pasado”, agregó.

Su recorrido profesional combina periodismo, conducción, humor y actuación. Aunque quedó más ligado al mundo del espectáculo en la televisión, también desarrolló análisis sobre temas de política y actualidad. En su reflexión, sostuvo: “Nada fue gratis nunca. Pagué el precio de ser hijo de mis padres, pagué el precio de asumir mi sexualidad con total libertad y honestidad, pagué el precio del derecho de piso en los medios, nadie me regaló nada. Empecé a hacer periodismo en Pilar en 1991, con 19 años, aunque mi primer programa de radio fue siendo adolescente a los 14”.

La experiencia en Radio 10 ocupó otro tramo de su relato. Lussich contó: “Fui che pibe de dos productores que tenían 10 años menos que yo cuando entré a trabajar en Radio 10, les dije que me iba, generosamente me mandaron al móvil a ver si me las arreglaba y me quedé 5 años. Me cansé de poner el cuerpo en la calle en un país devastado en ese entonces y me fui a la tele, me agarró el chimento y no me soltó por los últimos 20 años, pero luché para contarlo a mi manera”.

La forma de ejercer ese trabajo también fue parte de su defensa. “Subestimado por mis colegas que creen que el chimento es física cuántica, me lancé a jugar, a entretener, a hacer reir. Demostré que el ‘cómo’ puede valer más que el ‘qué’”, afirmó. Con esa idea, reivindicó su manera de abordar el entretenimiento y rechazó que el género determine los límites de su voz.

La trayectoria compartida con Adrián Pallares apareció como otro antecedente. Lussich recordó: “Con los años fundé junto a mi mejor amigo una página web que rompió todos los esquemas y más adelante iniciamos una dupla exitosa que nos valió 6 años de disfrute, 3 años haciendo teatro juntos”. También repasó episodios de su infancia: a los 8 años cruzó un río en Brasil con su hermana; a los 9 trabajó en una plaza para pagarse un pasaje de regreso a la casa de sus abuelos; y a los 12 salió a vender café a la calle con su madre.

El cierre quedó ligado a su presente y al paso del tiempo. “Voy a cumplir 54 años: dos amigas queridas partieron en menos de un año, muy jóvenes, y siento que no hay tiempo que perder. ¿Quién me va a explicar lo que es el miedo? ¿En serio?”, concluyó Rodrigo Lussich.