SALTA.- Dos salteños que conducen la política turística de Jujuy quedaron en el centro de una controversia: Federico Posadas, ministro de Cultura y Turismo, y Diego Valdecantos, secretario de Turismo. Ante las dificultades que atraviesa la actividad, ambos impulsaron un servicio que saldrá desde Salta, recogerá pasajeros en sus hoteles y los trasladará a bodegas y otros atractivos de la provincia vecina.
“La dinámica de funcionamiento es un bus que sale desde la provincia de Salta, recogiendo a los turistas por cada uno de los hoteles hasta aquí, a Jujuy”, explicó Valdecantos. Las declaraciones, difundidas por El Intra Salta?, confirmaron que la iniciativa no se limitará a promocionar el destino jujeño: irá directamente a buscar pasajeros dentro del circuito hotelero salteño.
El funcionario señaló que los viajeros recorrerán diferentes zonas de Jujuy y luego serán devueltos a sus alojamientos. “El turista va a poder tomar vino sin ningún problema porque lo van a llevar, lo van a traer y lo van a dejar en su hotel”, afirmó. Aunque exista regreso, durante buena parte de la jornada su consumo se trasladará desde Salta hacia los prestadores de la provincia vecina.
Una avanzada sobre el turismo salteño
El problema no reside en que Jujuy promocione sus atractivos ni en que pretenda ampliar su oferta. La controversia surge porque el nuevo servicio será alimentado con turistas alojados en Salta, captados gracias a la conectividad, la infraestructura y la inversión promocional de la provincia de Salta. Jujuy aprovechará ese esfuerzo para llevar una parte del gasto turístico hacia su propio territorio.
La decisión podría provocar una reacción de hoteles, agencias, bodegas y prestadores salteños, que también atraviesan una temporada difícil y compiten por cada visitante. Hasta ahora no se informó sobre la existencia de acuerdos con el Gobierno de Salta, las cámaras empresarias o los establecimientos donde el transporte jujeño pretende recoger pasajeros.
La integración regional puede beneficiar a las dos provincias cuando existe coordinación, reciprocidad y una distribución equilibrada de las oportunidades. En este caso, sin embargo, Salta aparece como la puerta de entrada que aporta vuelos, promoción y alojamiento, mientras Jujuy avanza sobre esos mismos pasajeros para conducirlos hacia sus propios circuitos comerciales.
El conflicto que se avecina excede una campaña turística. Jujuy decidió ingresar a los hoteles salteños para buscar los visitantes que necesita su actividad. Las autoridades de Salta deberán resolver ahora si aceptan esa avanzada como integración regional o si defienden a un sector local que también invierte, genera empleo y pelea por quedarse con el consumo de cada turista.
