ESPECTÁCULO

La historia de Santiago del Moro: de jugar entre ataúdes a brillar en la televisión

 

Del juego escondido entre cajones de una funeraria a los micrófonos caseros: el camino del conductor hasta su consagración.

 
santiago del moro
santiago del moro

(BUENOS AIRES).- «De pibe me encantaba salir con amigos, me acostaba a las 8 de la mañana y 8:30 mi padre me tocaba la puerta y me decía ‘dale que te comen los piojos, hay que ir a trabajar’. Para mí el peor defecto es ser vago. Recuerdo a mi viejo siempre laburando y copio ese modelo», recordó Santiago del Moro. Aquella ética de trabajo aprendida en la infancia lo acompañó durante décadas, hasta convertirlo en uno de los conductores más populares de la televisión argentina. Hoy se prepara para cerrar, por tercer año consecutivo, una temporada de Gran Hermano (Telefe), esta vez bajo el concepto de Generación Dorada, en homenaje a los 25 años del desembarco del reality en el país.

Santiago del Moro

Santiago del Moro nació el 9 de febrero de 1978 en Tres Algarrobos, un pequeño pueblo bonaerense de unos pocos miles de habitantes. Su primer contacto con los medios fue un juego: de chico se juntaba con su primo a hacer radio en Corsario FM, una emisora que funcionaba en el altillo de su casa. Desde los 14 años, además, trabajó durante los veranos para ganar su propio dinero: fue mozo, cortó el pasto, lavó autos y colaboró en tareas relacionadas con el campo.

Su infancia tuvo también una particularidad insólita. Su padre instaló un negocio funerario en la casa de su abuela, ubicada junto a la vivienda familiar, y el futuro conductor entraba allí con naturalidad a jugar con sus primos y amigos. Llegó a jugar a las escondidas entre los cajones de una de las habitaciones. Recién tomó dimensión de qué ocurría en ese lugar cuando murió su bisabuela: al ingresar al velatorio y verla dentro del ataúd, comprendió que se trataba de una casa funeraria.

Santiago del Moro

Ya en Buenos Aires, Santiago del Moro comenzó a estudiar Comercio Internacional, pero abandonó la carrera con pocas materias pendientes para dedicarse a su verdadera vocación. Acompañado por su hermana, se acercó a los estudios de MuchMusic, la señal musical que se transformó en su primera gran escuela. Allí arrancó a fines de los años 90 y condujo ciclos como El Aguante, Flow y Countdown. También atravesó la llamada televisión under: condujo Clase X junto a Maju Lozano en la madrugada de América TV.

De la madrugada al Martín Fierro de Oro

El salto a la televisión abierta llegó en 2008, cuando se puso al frente de Infama, en América. En paralelo construía su carrera radial: pasó por Pop Radio con Terapia despareja, siguió con Mañanas Campestres y en 2016 llegó a La 100 con El Club del Moro, uno de los grandes éxitos de su trayectoria. En 2013 había asumido además la conducción de Intratables, el ciclo de América que encabezó durante cinco años consecutivos y que viró hacia el debate político. Esa etapa le valió premios Tato, un Martín Fierro y distinciones de los Premios Konex.

En 2019 desembarcó en Telefe para conducir ¿Quién quiere ser millonario? y un año después se puso al frente de MasterChef Celebrity Argentina, que se realizó durante la pandemia y se convirtió en uno de los grandes éxitos de la televisión de ese período; el formato obtuvo el Martín Fierro de Oro correspondiente a 2021. Después llegó el desafío que lo consagró: el regreso de Gran Hermano, formato que él mismo describió posteriormente como una síntesis de todo lo que había hecho desde sus comienzos en MuchMusic.

Santiago del Moro

Los reconocimientos se acumularon en los últimos años: Santiago del Moro ganó durante tres temporadas consecutivas el Martín Fierro a la labor en conducción masculina por su trabajo en el reality, y El Club del Moro alcanzó el máximo reconocimiento de APTRA en radio. En septiembre de 2025, además, ganó el Martín Fierro de Oro, con un detalle que lo hizo todavía más especial: fue él mismo quien, como conductor de la ceremonia, abrió el sobre y descubrió que el ganador era su propio nombre. Aquel recorrido que empezó frente a un micrófono en el altillo de una casa de Tres Algarrobos cierra ahora un nuevo capítulo con la temporada actual del reality.