ESPECTÁCULO

Toda la verdad sobre el divorcio de Sol Abraham: su marido le confesó que es gay después de 8 años y ya está de novio

 

La campeona volvió a hablar de su divorcio y del motivo que terminó con su matrimonio de ocho años

 
Sol Abraham
Sol Abraham

(BUENOS AIRES).- «Lo impulsé a que viva su sexualidad». Esa frase de Sol Abraham resume la historia que volvió a primer plano después de que la tucumana se consagrara campeona de Gran Hermano: Generación Dorada: su divorcio de Marcelo Da Corte, el productor con quien estuvo casada ocho años y quien le confesó que era gay antes de ponerse de novio y casarse con otro hombre.

La declaración no salió esta vez dentro de la casa más famosa del país. Fue en abril de 2026, durante un intercambio con La Casa de los Famosos, cuando Abraham habló abiertamente por primera vez sobre lo que terminó con su matrimonio y afirmó que Marcelo le había contado que era gay. «Lo impulsé a que viva su sexualidad. Estuve casada y estuvo muy enamorado de mí, no tengo ninguna duda de eso. Fuimos muy felices, pero en un momento empezó a sentir confusión y le dije que lo apoyaba», relató.

Lejos de construir un relato de rencor, Sol Abraham sostuvo que acompañó a quien había sido su marido durante todo ese proceso, pese al dolor que significó el final de la pareja. «Lo apoyé para que pudiera ser quien realmente era», expresó, marcando que su decisión estuvo atravesada por el amor y el respeto.

La historia entre ambos había comenzado en 2012, cuando se conocieron trabajando en un canal de música: ella era movilera y él, productor y empresario audiovisual. En abril de 2015 se casaron y dos años después nació Delfina, la única hija de la pareja. Durante esos años, Sol bajó considerablemente su exposición mediática y se concentró en su familia, mientras compartía con Da Corte una vida de alto poder adquisitivo: pasaron su luna de miel en Dubái y Maldivas y vivieron en Tortugas Polo Club, uno de los barrios privados más exclusivos de Buenos Aires.

La ruptura y el nuevo amor de Da Corte

Todo cambió en 2023, cuando el matrimonio llegó a su fin: Da Corte le pidió el divorcio. La situación alimentó durante años versiones sobre una posible infidelidad, sobre todo porque el empresario inició después una relación pública con Lautaro Marchesini, un entrenador personal que había formado parte del círculo cercano de la expareja y que diversos medios identificaron como el personal trainer de ambos. Sol evitó dar nombres, pero habló de lo que significó atravesar una traición: «En una infidelidad tiene que haber un tercero que participa sabiendo que está haciendo mal a alguien, no lo comparto», sostuvo durante una charla dentro de la casa.

A comienzos de 2026, Da Corte y Marchesini se casaron en Carmelo, Uruguay, en una celebración que volvió a instalar la historia en los medios justo cuando Sol se preparaba para regresar a Gran Hermano. El ingreso al reality reavivó la tensión: Marchesini realizó un duro descargo público contra ella, con acusaciones relacionadas incluso con su rol como madre, mientras Da Corte quedó a cargo de Delfina durante parte de la extensa participación de la campeona en el programa.

La revancha llegó este miércoles, quince años después de su primera participación en el reality: Sol Abraham derrotó a Yisela «Yipio» Pintos en la final por 51,8% contra 48,2% y se convirtió en la campeona de Generación Dorada. Al mirar hacia atrás, definió así aquella etapa que la marcó: «Las cosas que me podían matar me terminaron fortaleciendo».