(BUENOS AIRES).- “¡Gana Gran Hermano Generación Dorada! ¡La gran ganadora de esta edición es… ¡Sol!”, gritó Santiago del Moro en el momento más esperado de la noche. Así se definió la final del reality de Telefe: Sol Abraham se consagró como la gran campeona de la edición y se llevó el trofeo después de meses de convivencia, estrategias, polémicas y emociones dentro de la casa.
La definición quedó en manos de las dos finalistas: Sol y Gisela “Yipio” Pintos, que llegaron a la última instancia después de un extenso recorrido en el juego. La gente eligió a Sol por sobre Yipio en una votación histórica que superó los 30 millones de votos, uno de los números más altos que se recuerden para un cierre de Gran Hermano en Argentina.

Con la cuenta regresiva en marcha y una enorme expectativa en el estudio, el conductor anunció el resultado y desató los gritos y festejos. Yipio también tuvo su momento de reconocimiento durante el cierre del programa. “¡Yipio, también felicitaciones para vos! ¡Fueron las mejores!”, expresó del Moro, antes de que la finalista recibiera su reconocimiento por el lugar alcanzado en esta edición.
Visiblemente emocionada, la flamante campeona recibió el trofeo y fue felicitada por la conducción. Sol Abraham apenas pudo pronunciar algunas palabras entre abrazos y lágrimas: “¡Gracias!”, fue una de sus primeras expresiones al confirmarse la consagración, antes de fundirse en el festejo con el equipo de producción y el público presente en el estudio.

El reencuentro con su familia, horas antes de la final
Antes de la definición, Sol tuvo uno de los momentos más emotivos de su paso por el reality: el reencuentro en vivo con sus seres queridos. La participante se acercó a recibir a su mamá, Norma —“¡Hola, mami!”, le dijo apenas la vio—, y después llegaron su hija Delfina, su hermana Neolia y su sobrino Felipe, que pudieron abrazarla y compartir unos minutos con ella antes de la gran noche.

Frente a su familia, Sol les dejó un mensaje que quería que recordaran. “Yo estoy ya en el último, último, último momento de este juego de mi trabajo”, les explicó, todavía sin saber el resultado. Después agregó: “No sé qué va a pasar, si voy a ganar o no voy a ganar. Porque saben que yo ya gané. ¿Saben por qué? Porque les quiero demostrar a los dos que hay que esforzarse. Y hay que darlo todo. Que hay que hacer todo por cumplir los sueños. Y sobre todo con esfuerzo y constancia”.
“Yo quiero ser un ejemplo para ustedes con eso. Si alguien les dice que no, ¿ustedes qué tienen que decir? ‘Sí se puede’”, cerró Sol, visiblemente movilizada por el momento. Horas después, ese mensaje se transformó en realidad: la noche del 16 de septiembre de 2026 el nombre de Sol Abraham sonó como el de la gran ganadora de Gran Hermano: Generación Dorada, y la participante que había prometido darlo todo terminó el juego con el trofeo en sus manos.

