(BUENOS AIRES).- “Y para mí, un polvo no va a arruinar el vínculo fuerte que tenemos, porque me pudo haber pasado a mí también”, dijo Amalia Granata al explicar por qué decidió continuar con Leonardo Squarzon después de la infidelidad. En su diálogo con Moria Casán, sostuvo que lo ocurrido no iba a terminar con su familia.
Granata explicó su decisión desde la idea de que una pareja puede atravesar situaciones difíciles sin que eso defina su continuidad. “A veces los vínculos se construyen con las cosas malas también, y depende de la fuerza de ese vínculo también seguir adelante o no. Y para mí, un polvo no va a arruinar el vínculo fuerte que tenemos, porque me pudo haber pasado a mí también”, sostuvo. En esa frase, resumió por qué no consideró que lo ocurrido fuera motivo suficiente para romper la relación.
La historia se remonta al embarazo de Roque, el hijo de Granata. En ese momento, una mujer salió a contar que había tenido intimidad con Squarzon. Amalia Granata decidió perdonarlo y seguir adelante con la relación; la pareja llevaba diez años junta.
La decisión, dijo Granata, no fue provisoria: sostuvo que continuó con la relación y que no se arrepentía de haberlo hecho. También explicó que el desliz no iba a arruinar el vínculo ni a terminar con su familia. Su respuesta en la charla con Moria se centró en cómo entendía la infidelidad y en la posibilidad de que algo similar le ocurriera a ella.
Al describir su mirada sobre lo sucedido, Granata habló de un impulso pasional y de la confianza entre ambos. “Él sabe todo de mi vida, con quién estuve y no, sabe todo. El tema para mí de la infidelidad es un deliz pasional, que hasta lo pude tener yo. En algún momento te calentas con alguien y convertis ese acto de vanidad impulsiva, caliente, que es lo que le pasó a él y punto”, sostuvo. Así caracterizó el episodio como una reacción impulsiva, no como una decisión que definiera por completo la pareja.
Granata también contó cómo cerró el tema con Squarzon: dijo que él le confesó todo durante una charla de una noche y que después no volvieron a hablarlo. “Para mí se terminó esa noche que lo hablamos. Él me confesó todo y jamás lo volvimos a hablar, y jamás se lo reclamaría. No se lo reprocharía, nosotros tenemos una pareja para divertirnos y pasarla bien”, afirmó.
Su explicación reunió la decisión de perdonar, la conversación en la que recibió la confesión y su postura de no convertir lo ocurrido en un reclamo posterior. Amalia Granata dijo que no le reprocharía la infidelidad y describió la relación como una pareja para divertirse y pasarla bien. Para ella, aquella charla cerró el tema sin que la situación terminara en una separación.
