(BUENOS AIRES).- Burkina Faso pasó 18 horas en la Argentina durante una visita marcada por problemas logísticos, una derrota por 7 a 0 ante la Selección argentina y una ovación de los hinchas. El equipo africano llegó con la incertidumbre de si podría presentarse al partido, pero finalmente jugó y recibió el reconocimiento del público después del encuentro.
La selección permaneció varada en Casablanca, Marruecos, hasta el viernes, sin saber si llegaría a tiempo para el partido. La situación convirtió el traslado en una carrera contra el calendario: la posibilidad de que el equipo no pudiera presentarse seguía abierta durante la previa. Los problemas logísticos también tuvieron consecuencias en la convocatoria.
Varios de los principales futbolistas de Burkina Faso quedaron fuera por esos inconvenientes. Para afrontar el encuentro, el equipo recurrió a un plantel compuesto mayoritariamente por jugadores sub-23. Así, la selección africana llegó a la cancha con una nómina juvenil y sin parte de sus principales nombres.
Tras llegar a Buenos Aires, el equipo se trasladó a un hotel del centro porteño. Allí tuvo tiempo para comer y descansar brevemente, antes de volver a subir al micro rumbo al Estadio Monumental. La pausa fue corta: después de la comida y el descanso, los jugadores continuaron directamente hacia el partido. Algunos llevaban barbijos, otros vestían ropa liviana y varios mostraban el cansancio del viaje. La visita combinó así un breve paso por el hotel con el traslado al estadio, sin más tiempo de descanso mencionado antes del encuentro.
La diferencia en el marcador fue amplia: Argentina ganó 7 a 0 y definió el partido desde el primer tiempo. Los goles fueron de Lautaro Martínez, Gianluca Prestianni, Nicolás Paz, Julián Álvarez, Franco Mastantuono y Giuliano Simeone, además de uno en contra. El resultado resumió un partido difícil dentro de la cancha para un plantel que había llegado después de una previa marcada por la incertidumbre.
Después del encuentro, los jugadores de Burkina Faso recibieron una ovación de los hinchas y saludaron al público. El reconocimiento de las tribunas contrastó con la goleada y les dio un momento distinto antes de dejar el estadio. En los vestuarios, futbolistas de ambos equipos intercambiaron camisetas. Ousmane Camara mostró dos de las que consiguió: una de Nicolás González y otra con el número 10 de Lionel Messi.
La delegación emprendió el regreso durante la mañana del domingo, pocas horas después del partido. La visita quedó atravesada por el viaje demorado, la ausencia de varios jugadores principales y una presentación que terminó con una goleada, pero también con el aplauso de los hinchas. El paso por la Argentina incluyó la llegada a Buenos Aires, el partido en el Monumental y el regreso de la delegación esa misma mañana. No se informaron más detalles sobre el regreso del plantel.
