(BUENOS AIRES).- “Me dijeron que tiene ocho departamentos, pero son cosas que habría dicho él ahí en el hospital”, contó Ángel de Brito sobre la información que circuló en torno a Daniel Osvaldo. El exfutbolista seguía internado en terapia intensiva por un derrame pleural, con seguimiento médico permanente.
De Brito también habló de la venta de la casa de Osvaldo y de versiones sobre su situación económica. “A muchas les llamó la atención la venta de la casa, y me dicen que él no está en bancarrota. Me dijeron que tiene ocho departamentos, pero son cosas que habría dicho él ahí en el hospital”, sostuvo. La referencia a los departamentos, aclaró, provenía de dichos que le atribuyeron al exfutbolista en el hospital, no de una confirmación independiente. Por eso, la cantidad mencionada quedó presentada como una información que le transmitieron al conductor y no como un dato verificado sobre el patrimonio de Osvaldo.
El conductor mencionó además el recorrido de Osvaldo por distintos centros de salud. “Llamó la atención que vaya a un hospital público, puede ir, pero pasó por tres”, dijo. Su comentario no precisó por qué fue atendido en esos hospitales ni aportó detalles sobre el tratamiento que recibió en cada uno. Tampoco explicó si el paso por tres centros estuvo relacionado con la evolución del cuadro.
La familia describió de otra manera el ingreso al hospital y rechazó que Osvaldo hubiera llegado en situación de indigencia. Según el mensaje familiar, el exjugador “ingresó como cualquier persona tras varios días de malestar y falta de apetito”. También sostuvo que no había sido internado en estado grave, aunque reconoció que atravesaba una situación delicada. La explicación familiar ubicó el comienzo de la internación después de varios días con esos síntomas.
El comunicado familiar buscó responder a versiones sobre su salud y su situación personal. Negó que le hubieran extirpado parte del pulmón, que tuviera complicaciones en las piernas o que su cuadro estuviera relacionado con el consumo de sustancias. También desmintió que estuviera alquilando. Esas aclaraciones acompañaron el pedido de evitar conclusiones sobre el estado de Daniel Osvaldo a partir de información que la familia consideró no chequeada.
La información disponible describió a Osvaldo bajo estricta observación en terapia intensiva y con seguimiento médico permanente. Su entorno caracterizó el cuadro como delicado, pero controlado por los profesionales que lo atendían; no se difundieron detalles clínicos más específicos. La internación, que ya llevaba varios días al momento de las publicaciones del 30 de septiembre de 2026, fue atribuida a un derrame pleural.
La familia pidió cautela y respeto ante la circulación de información no chequeada, y señaló que la prioridad era la recuperación de Osvaldo y acompañarlo durante la internación. Hasta ese momento no se habían comunicado otros datos clínicos ni una evolución posterior que permitieran precisar cómo seguía su estado.
