Hernán de Mala Fama encontró una particular manera de acercarse a Germán Martitegui en MasterChef Celebrity. En este sentido, terminó protagonizando uno de los momentos más llamativos de la jornada. Con su desparpajo habitual, el cantante sorprendió al exigente chef con un apodo inesperado que lo dejó completamente descolocado.
Desde su llegada al reality, Hernán viene llamando la atención tanto dentro como fuera de las cocinas. A fuerza de su particular personalidad, empezó a ganarse el cariño de sus compañeros y también de los televidentes, que muchos recién ahora están descubriendo su costado más descontracturado.
Después de aquel ida y vuelta con Lizy Tagliani que incluso sorprendió a Wanda Nara durante el primer día, el participante volvió a hacer de las suyas. Esta vez, además de sumar al grupo con el particular pasito malafamero, consiguió algo que no sucede todos los días. Y es que logró sacarle una sonrisa a Germán Martitegui.
La escena se produjo mientras los participantes preparaban tortillas rellenas. Martitegui se acercó hasta la isla de Hernán para observar su preparación y darle algunos consejos. «Hola, máscara», le lanzó Hernán. La respuesta del chef no tardó en llegar. Visiblemente desconcertado por el término elegido, preguntó: «¿Máscara me dijiste?». Pero Hernán no solo sostuvo el apodo, sino que decidió llevarlo todavía más lejos. «Máscara de doble hilo. Reforzado con titanio», le dijo.
La explicación dejó a Germán Martitegui con una duda concreta. Entre sorprendido e intrigado, quiso saber qué significaba semejante definición. «¿Qué quiere decir eso? ¿Es bueno o malo?», preguntó el chef.
La respuesta de Malafama tranquilizó a Martitegui
«Es más que bueno», respondió Hernán, dejando en claro que el extraño mote había sido pensado como un elogio. Después del particular intercambio, Martitegui se metió de lleno en la preparación y comenzó a aconsejar al participante. Primero quiso saber si Hernán había probado alguna vez las tortillas rellenas. Ante la respuesta afirmativa, fue directo a la masa. «Está allá, descansando. Pobrecita», contestó Hernán.
Martitegui se acercó a comprobar cómo estaba y encontró un detalle para corregir. «No está mal, le vas a tener que poner un poco de harina cuando la vayas a estirar», le recomendó. El ida y vuelta entre ambos continuó también durante la devolución del plato. Hernán incluso se animó a poner a prueba al chef y le pidió que adivinara cuál era el condimento que había utilizado. Martitegui acertó rápidamente: era ají molido.
