Marcelo Tinelli guarda en el dedo anular de su mano derecha una pieza de incalculable valor sentimental. Se trata de un anillo con una piedra en la parte superior que perteneció a su padre, Dino Tinelli, fallecido en el año 1971. Esta joya representa, en la actualidad, el único objeto material que el conductor conserva del recuerdo de su progenitor.
La historia detrás de la joya salió a la luz durante una producción periodística realizada con la Revista Gente. En medio de la sesión de fotos, el animador mostró con orgullo la pieza en su mano y le adelantó al periodista el increíble relato que guardaba. «Cuando hagamos la nota, por favor haceme acordar que te cuente sobre este anillo», pidió emocionado antes de comenzar con el reportaje.
El origen de este hallazgo tan singular se remonta a una decisión familiar tomada tiempo después del fallecimiento de sus abuelos maternos y de su madre. Con la intención de reunir a sus seres queridos en un mismo lugar, Marcelo arrendó un terreno en un cementerio privado ubicado en Pilar. Para concretar su plan, debía realizar la exhumación del cuerpo de su padre, que hasta ese momento descansaba en la ciudad de Bolívar.
Durante el proceso de los trámites administrativos y la logística del traslado, el director del cementerio de Bolívar se puso en contacto directo con Marcelo Tinelli. El encargado de la necrópolis le sugirió reunirse en persona para hacerle una entrega especial de algo que había pertenecido a su familia. Intrigado por la situación, el empresario decidió acercarse al lugar sin imaginar lo que estaba a punto de recibir.
En ese encuentro, el responsable del lugar extendió una pequeña bolsa Ziploc que contenía la joya que había permanecido durante décadas dentro del cajón de su progenitor. La sorpresa y la emoción invadieron al conductor, quien no había logrado conservar ninguna pertenencia de Dino. «¡Qué felicidad me invadió, no sabés!», rememoró.
Lo pedió y lo recuperó
Pese al inmenso valor afectivo del objeto, la historia sumó un capítulo de absoluta incertidumbre cuando la pieza volvió a extraviarse en su vivienda. Durante un largo período, Tinelli no pudo dar con el paradero de la joya y temió haberla perdido para siempre. Sin embargo, a los meses el objeto reapareció de forma insólita en el fondo de una caja, escondido entre papeles y desorden dentro de la misma bolsa original. «Este anillo con una piedra arriba lo usó mi viejo toda su vida, y yo ahora no sé si me lo volveré a sacar», concluyó.

