La historia familiar de Marley está marcada por una serie de episodios que atravesaron generaciones y que contrastan con la vida que el conductor logró construir en Argentina. Su padre, Jack Wiebe, nació en un pueblo de las afueras de Múnich, Alemania. Desde muy pequeño tuvo que enfrentar situaciones extremas que terminarían llevando a su familia a emigrar.
Jack era el mayor de seis hermanos y quedó huérfano de padre cuando todavía era un niño. Su padre, que integraba el ejército alemán, murió en el frente de batalla durante la guerra, dejando a su madre a cargo de todos sus hijos. Uno de los episodios más difíciles de su infancia ocurrió cuando Jack intentó llevarse una papa de un campamento militar para compartirla con su familia.
Un militar lo descubrió, le apuntó a la cabeza y gatilló, aunque el disparo no salió. Luego le permitió retirarse del lugar, en una escena que Jack nunca olvidaría. Más allá de que aquel episodio haya sido un simulacro para darle una lección o una amenaza real, la experiencia quedó grabada en su memoria.
Con el paso del tiempo, y ante el contexto que atravesaba la familia, decidieron abandonar Alemania y buscar un nuevo destino. Cuando tenía 15 años, Jack emigró junto a su madre viuda y sus hermanos a Paraguay. Poco después murió su madre, por lo que con apenas 16 años debió asumir la responsabilidad de cuidar a sus hermanos menores.
Tiempo después, el padre de Marley se radicó en Argentina, donde conoció a Ana María, la madre del conductor, con quien formó una familia. Según contó el propio Marley, su padre fue un hombre trabajador que realizó numerosos sacrificios para garantizarles una buena educación y transmitirles valores de esfuerzo y decencia.
La educación tuvo un lugar central durante la infancia de Marley y su hermano mayor, quienes asistieron a un colegio privado de doble jornada. Sin embargo, hubo un momento en que la situación económica familiar llevó a su madre a solicitar media beca para poder mantenerlo en esa institución.

Marley repitió curso y cambió su actitud
El conductor atravesó entonces una etapa que él mismo recordó como un punto de inflexión. Repitió segundo año de secundaria por no aprobar inglés y, al sentirse en deuda con sus padres, abrazó a su madre y le pidió perdón. A partir de entonces modificó su actitud y llegó a ubicarse entre los mejores alumnos.
Con el paso de los años, consiguió alcanzar una estabilidad económica que le permitió devolverle a sus padres parte del esfuerzo que habían realizado durante su infancia. Como una manera de reconocer aquellos sacrificios, les pidió que dejaran de trabajar y buscó que pudieran disfrutar de una etapa más tranquila.

