(BUENOS AIRES).- “¿Por qué te tengo que explicar si a mí nadie me explicó?” Fer Otero resumió con esa pregunta el motivo del reclamo a Migue Granados. En OLGA, contó que él no llevó a su hijo al cumpleaños de un compañero mientras ella estaba de vacaciones con su hija.
Otero relató que, durante esos días, abrió el grupo de WhatsApp del jardín y encontró una foto de los chicos reunidos en el festejo. Benito no aparecía en la imagen. “Un día se me ocurre abrir el grupo de WhatsApp del jardín de Benito y veo una foto de todos los nenes juntos y una mamá que escribió: ‘Chicos, Valen pasó el mejor día de su vida’ y Benito no estaba en la foto”, contó.
La ausencia la llevó a escribirle a Granados para saber qué había pasado. “Se lo reenvié a Miguel enojada porque Benito no había ido y me contestó: ‘Uh, se me escapó’. Encima Benito y Valen son mejores amigos más o menos”, relató Otero. La respuesta de Migue Granados no la tranquilizó: el cumpleaños era de un chico con quien, según ella, su hijo tenía un vínculo cercano.
El enojo, explicó, no se debía solamente a que Benito hubiera faltado al festejo. Otero cuestionó la frase de Granados porque, según dijo, el problema no había sido que el compromiso se le pasara por alto. “Cuando dijo ‘se me escapó’ me enojé, no es que se le escapó, no había abierto el grupo de WhatsApp”, señaló.
La distancia y sus vacaciones con su hija también formaron parte del reclamo. Otero dijo que no podía desconectarse de la organización de Benito y expresó su frustración por tener que seguir pendiente de sus actividades. “¿Entendés que yo no puedo desconectarme y disfrutar de unas vacaciones merecidísimas con mi hija y el boludo no lleva al nene al cumpleaños?”, planteó.
La discusión, sostuvo, no era solo por esa celebración, sino por sentir que debía indicarle a su pareja qué tenía que revisar. “No es el cumpleaños, no logro entender: ¿por qué te tengo que explicar si a mí nadie me explicó? ¿Por qué te tengo que decir que lo veas si a mí nadie me dijo que lo vea?”, dijo. Con esa frase, Otero amplió el reclamo a la responsabilidad de estar atenta a los asuntos cotidianos de su hijo y explicó por qué le molestaba tener que recordarle a Migue Granados que revisara el grupo del jardín.
Al cerrar la anécdota, Otero mantuvo el tono de reproche, pero también expresó afecto por Granados. “Horrible, te amo mi amor, pero bueno”, concluyó. Su relato en OLGA dejó como centro del enojo la falta de atención al grupo del jardín y la sensación de que debía recordarle a su pareja una responsabilidad que, a su entender, no tendría que explicarle.
