(BUENOS AIRES).- “Guille era un poco el de los centros”, explicó Martín Palermo, al recordar cómo funcionaban sus dos principales sociedades en Boca. El exdelantero señaló que uno aportaba los envíos y el otro tenía la capacidad de dejarlo de frente al arquero.
Palermo recordó que durante su etapa en el Xeneize compartió cancha con numerosos futbolistas que también se convirtieron en ídolos del club. El exdelantero, máximo goleador de la historia de Boca, explicó que sus dos principales socios no cumplían la misma función: cada uno aportaba una herramienta distinta dentro de la jugada. La conexión se construía con movimientos trabajados y con el conocimiento que daban los entrenamientos.
Guillermo Barros Schelotto ocupaba el lugar de referencia para los centros, una función que Palermo asociaba con dos posibles movimientos dentro del área. “Guille era un poco el de los centros. Si llegaba exigido con la marca al fondo quizás iba a buscar al primer palo y si llegaba cómodo lo tiraba a donde a mí me gustaba, entonces ahí marcábamos movimientos”, explicó Palermo. La presión sobre el costado definía dónde debía esperar el envío.
La sociedad con Juan Román Riquelme se activaba con el movimiento de Palermo a la espalda de los centrales y la capacidad del mediocampista para encontrarlo. “Con Román lo mismo, era marcarle a la espalda de los centrales y él tenía la facilidad de enseguida dejarme frente al arquero. Eso también es de hablarlo, también tantos entrenamientos en el día a día que ya solo eso va conectando”, señaló. El delantero remarcó así el valor de hablar las jugadas y repetirlas durante las prácticas.
El funcionamiento de aquel Boca tampoco se reducía a la conexión entre Palermo, Riquelme y Guillermo. Palermo lo explicó así: “No solo funcionaba Román, Palermo y Guillermo, sino funcionaba desde Córdoba, la defensa, los volantes y éramos el equipo que éramos en ese momento”, afirmó. La referencia incluyó a la defensa, los volantes y al resto de los integrantes que sostenían el rendimiento colectivo.
El consejo para sus delanteros
Palermo trabaja actualmente como entrenador de Platense y usa su experiencia como exdelantero para acompañar a sus atacantes. “Yo estuve por esos momentos que te ponías ansioso, que decías, ‘¿qué me pasa?’. Pero es como se dice: los delanteros tienen momentos, son rachas que hay que aprovechar. Entonces en esos momentos hay que transmitirle tranquilidad, darle confianza”, explicó. Su consejo parte de una experiencia que también atravesó durante su carrera.
El fútbol, para Palermo, se entiende como una tarea colectiva y no como la actuación de un solo jugador. “El fútbol es un juego de equipo y se necesita de todo y cuando el equipo funciona bien, funcionan todos y termina destacándose todo, el que hace gol, el que mete el centro, el que defiende, el que ataja, todo. Creo que eso es lo que termina viéndose de un equipo completo”, reflexionó. Esa mirada completa el recuerdo de sus sociedades en Boca: el goleador dependía del centro y del pase, pero también del trabajo del resto.
