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Milito recibió un duro golpe en Racing y fue acusado de vaciamiento: «Ninguna llegó»

 

El responsable de filiales cuestionó el manejo del presupuesto y la conducción de Diego Milito tras formalizar su salida del club.

 
Diego Milito
Diego Milito

(BUENOS AIRES).- “Se me prometieron muchas mejoras para las filiales y ninguna llegó”. Roberto Mazlat pronunció esa frase al formalizar su salida y acusar a la conducción de Diego Milito de un supuesto vaciamiento operativo y presupuestario del área. En las últimas horas, Racing confirmó la renuncia de su máximo responsable de filiales y abrió un nuevo conflicto interno durante la gestión de su presidente.

Roberto Mazlat era el máximo responsable del área de filiales y dejó formalmente su cargo en el club. Su salida quedó asociada a un reclamo político y administrativo, no a una explicación estrictamente personal, porque el exdirigente cuestionó decisiones cotidianas de la conducción. El planteo apuntó a la gestión encabezada por Diego Milito y, en particular, al funcionamiento y al presupuesto destinado a las agrupaciones del interior.

Las promesas de campaña y de inicio de gestión habían incluido lineamientos para potenciar el rol de las agrupaciones del interior del país. Esos planes contemplaban mayor infraestructura, herramientas de gestión y un presupuesto acorde al crecimiento de las filiales. Mazlat sostuvo que esas expectativas no se transformaron en hechos concretos. Al formalizar su renuncia, afirmó: “Se me prometieron muchas mejoras para las filiales y ninguna llegó. Lo que sí llegó fue la discrecionalidad, el silencio y el manejo de los recursos del club como si fueran patrimonio de un sector”.

Mazlat cuestionó una modalidad de conducción que, según su postura, concentra las decisiones en un círculo reducido y deja de lado el diálogo con otros sectores de Racing. En su denuncia, vinculó esa forma de administrar con la discrecionalidad y el silencio que, afirmó, recibió como respuesta. Las diferencias en torno al presupuesto profundizaron el conflicto hasta provocar la ruptura con la conducción del club.

Las filiales son consideradas un pilar para la contención social, la expansión de la masa societaria y el arraigo federal de Racing. La estructura quedó en el centro de una disputa interna que excede la administración cotidiana del área. El reclamo de Mazlat puso en discusión el cumplimiento de los compromisos asumidos con las agrupaciones del interior.

La eliminación en la Copa Argentina ante Boca Juniors fue seguida por la salida del entrenador de Racing, un episodio que profundizó la tensión alrededor de la conducción. El conflicto por las filiales se suma a otros frentes vinculados con referentes del plantel profesional y con las decisiones de la dirigencia sobre sus futuros. El escenario combina así un problema deportivo reciente con una disputa institucional abierta.

La comisión directiva de Racing deberá afrontar el reordenamiento del área de filiales y buscar recomponer el vínculo con las agrupaciones del interior. La conducción de Diego Milito también tendrá que responder a los cuestionamientos sobre el supuesto vaciamiento operativo y presupuestario denunciado por Mazlat. La reorganización del sector y la recuperación del diálogo quedaron como las próximas tareas institucionales del club.