La Justicia rechazó una demanda laboral por tratarse de una práctica educativa

La Justicia rechazó el reclamo laboral de un joven quien admitió haber sido despedido. Los magistrados del caso, resolvieron que la situación no fue tal, ya que se trataba de una práctica profesional llevada adelante por el actor y no era un relación laboral estable, que pueda dar lugar a una demanda.

De esta forma, la Sala VII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, integrada por los jueces Nestor Miguel Rodríguez y Graciela Liliana Carambia, confirmó el rechazo a un reclamo por despido, porque se consideró que el actor realizó “prácticas educativas” y no pertenecía a la planta permanente del lugar.

En este sentido, según diariojudicial.com, el Tribunal determinó que  “tuvo por no acreditada la existencia de un contrato de trabajo entre las partes”. Así, según las investigaciones pertinentes del caso, el demandante se inscribió en el programa de postgrado en oftalmología de la Universidad del Salvador en el Instituto Scorsetti, que ofrecía clases teóricas y prácticas.

En este contexto, la demandada reconoció la prestación de servicios por parte del actor, atribuyéndole una naturaleza diferente al ordenamiento laboral, pues le asignan el carácter de “prácticas educativas”. Esta situación según los magistrados, “hace presumir la existencia de un contrato de trabajo”.

Asimismo, los jueces de segunda instancia citaron el fallo de grado en el que se evaluaron las tres notas típicas de un contrato de trabajo. Entre estas se encontraban la subordinación técnica, que es cuando el trabajador somete su trabajo a los pareceres y objetivos señalados por el empleador; “lo que en el caso no ha ocurrido teniendo en cuenta lo dicho por los testigos”.

Además, mediante el análisis de la causa los magistrados también notaron la subordinación económica, mediante la cual el trabajador pone su fuerza de trabajo a disposición del empleador a cambio de una remuneración, y el producto del trabajo y el riesgo de la empresa son ajenos a él.

Así, la tercera nota distintiva es la subordinación jurídica: “es la principal característica para configurar la dependencia y consiste en la posibilidad jurídica del empleador de dirigir en el empleo la conducta del trabajador hacia los objetivos de la empresa, el trabajador está sometido a la autoridad del empleador (facultades de organización, dirección, control y poder disciplinario)”, apuntó el fallo.

De esta manera, los camaristas concluyeron que “ninguno de estos ingredientes se advierte en la vinculación habida entre los litigantes”, y por ello confirmaron la sentencia que no hizo lugar a la demanda, la cual pretendía un resarcimiento alegando despido laboral, cuando se trató de una práctica profesional.

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