Revocan un fallo de divorcio apoyándose en la perspectiva de género

Foto: página oficial de la Oficina de Presupuesto del Congreso de la Nación

Una mujer fue condenada a resarcir a su marido por supuestas infidelidades, pero en segunda instancia la Justicia rechazó ese dictamen.
<a href="https://elintransigente.com/sociedad/2019/06/14/revocan-un-fallo-de-divorcio-apoyandose-en-la-perspectiva-de-genero/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-06-14T12:33:55-03:00">junio 14, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-06-14T12:33:56-03:00">junio 14, 2019</time></a>

La Justicia revocó una sentencia que condenaba a una mujer, acusada de ser infiel, a resarcir por daños a su pareja. La causa estuvo a cargo de la Sala A del Superior Tribunal de Justicia de La Pampa, donde la mujer acusó a su esposo de calumnias e injurias por acusarla de actos que nunca cometió.

De esta manera, la mujer promovió un juicio de divorcio vincular, por la causal de injurias graves, al argumentar que “su esposo la hizo blanco de todo tipo de calumnias e injurias, imputándole la calidad de infiel y haciendo comentarios agresivos tanto en público como ante el grupo familiar”.

Así, según diariojudicial.com, el hombre contestó la demanda, pidió su rechazo y articuló reconvención. En este aspecto, negó “haber hostigado a la actora con escenas de celos, agresiones verbales, persecusiones, haberla amenazado o puesto en peligro su vida”, y manifestó que su ex esposa le fue infiel, ya que la vio “saliendo de un hotel alojamiento con otro hombre”.

En este sentido, el hombre aseguró que la conducta de su exmujer “se hizo pública y lo dejó en una situación de escarnio público”, y calificó de “traumática” la situación de encontrar a su esposa “saliendo de un hotel alojamiento con otra persona”. Así, argumentó que esa situación le causó  “gran estupor y le causó mucha vergüenza”, ocasionándole “una lesión en su autoestima difícilmente reparable”.

En este contexto de acusaciones por parte del exmarido, la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería  de la Segunda Circunscripción Judicial decretó un divorcio en los términos del artículo 437 del Código Civil y Comercial de la Nación y, además, condenó a la ex esposa por daño moral. Sin embargo, el STJ de La Pampa decidió casar la sentencia impugnada y revocar lo resuelto, ya que consideraron que  “si la fidelidad es deber puramente moral, su exclusiva infracción no puede generar consecuencias jurídicas”.

Respecto de la causa, los jueces explicaron que en el Código de Vélez, el cual ya fue derogado se apoyaba la indemnización de daños provocados por el cónyuge culpable del divorcio o separación personal en que la “violación de los deberes impuestos por el matrimonio constituían una clase de hechos antijurídicos”.

Sin embargo, según la sentencia, los magistrados entendieron que “si alguno de los cónyuges se siente afectado por algún apartamiento a esas conductas consensuadas puede recurrir al divorcio sin obstáculos ni expresión de causa, pero sin erigirlo en una suerte de castigo que no beneficia a nadie”. Además, fundamentaron su decisión en el hecho de que el único derecho-deber jurídico en el matrimonio es el de asistencia, pero que la fidelidad y la convivencia “han pasado al campo de las acciones privadas que se regulan muy bien en el artículo 19 de la Constitución Nacional, lo que constituye la consecuencia ineludible de receptar, defender y confiar en el divorcio incausado como el mejor sistema legal para la pacificación de las relaciones de familia”.

Así las cosas, respecto del supuesto daño resaltaron que la imputación de culpas por el divorcio “no deja en claro quiénes son cónyuges victimarios frente a otros inocentes”, ya que, según el fallo, “no existen comportamientos aislados y autónomos como origen exclusivo de las desavenencias”.

“Nunca hay un único causante del fin de la relación, porque en ésta participan dos personas que interactúan y por eso su deterioro siempre es referible a ambas, de una u otra manera”, afirmaron y advirtieron: “Algunos hechos que aparecen como evidentes, como sucede normalmente con el adulterio, en realidad suelen ser efectos de procederes imputables al otro, minúsculos e indemostrables, como el desamor y desinterés hacia el cónyuge después infiel”, explicaron.

Dentro de las justificaciones, los jueces se apoyaron en las consideraciones de género al entender que la interpretación de primera instancia, donde se condenó a la mujer, “no es ajena a una cultura fuertemente arraigada en estereotipos o que puede verse marcada por nociones estereotipadas sobre cuál debe ser la conducta de las mujeres dentro del matrimonio”.