Un científico del CONICET busca acercar la ciencia al diseño de políticas públicas

Foto: CONICET.

En particular, el investigador trabaja con la ciencia de conservación y busca lograr la participación pública y privada.
<a href="https://elintransigente.com/sociedad/2019/10/11/un-cientificos-del-conicet-busca-acercar-la-ciencia-al-diseno-de-politicas-publicas/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-10-11T08:04:19-03:00">octubre 11, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-10-11T08:04:59-03:00">octubre 11, 2019</time></a>

El investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR), Juan Emilio Sala, alertó sobre la falta de traducción a políticas publicas, de las investigaciones sobre conservación. A raíz de esta inquietud, el científico abordó un estudio filosófico e histórico sobre las miradas y métodos que predominan en la ciencia moderna de occidente.

“Hasta aquí, la conservación y los enfoques de gestión tradicionales, como espacios destinados a salvaguardar especies y ecosistemas, no han resultado efectivos. Por eso es cada vez más necesario ver, a partir de nuevos enfoques, cómo hacer que nuestras investigaciones no solamente informen, describan o alerten sobre un problema determinado, sino que efectivamente, sean parte de la solución. Para esto, la perspectiva de los sistemas socio-ecológicos cuestiona y analiza las maneras en la que los humanos se relacionan entre sí y con el ambiente, y concibe al conocimiento científico y no científico como igualmente necesarios a la hora de pensar soluciones concretas a las demandas socio-ambientales”, expuso Sala.

Además, señaló que “estamos habituados a trabajar bajo las reglas de un modelo hegemónico en ciencia que sostiene que en el mundo sólo hay `cosas`, y no prestamos la misma atención a los vínculos. Si lo que se conservan son cosas, ¿cómo medimos cuáles son más importantes? ¿Qué parámetros utilizamos a la hora de pensar, por ejemplo, qué animales debemos proteger? ¿Los más lindos? ¿Los que más beneficios económicos arrojan? El ambiente y los seres humanos no se pueden pensar como entidades separadas. Constituimos una unidad dialéctica. Hay una indisolubilidad en la actitud humana respecto al ambiente que hace que todo se encuentre interconectado. Verlo -y aprehenderlo- es importante porque permite cuidar las relaciones que entrelazan a las diferentes especies que habitamos un mismo espacio, nuestra casa común”.

Así, teniendo esto en cuenta, el científico avanzó con el planteo de un paradigma de los sistemas socio-ecológicos, en donde se contemplen estos lazos y se piense a la conservación con un abordaje holístico. “Los investigadores de las Ciencias Naturales fuimos formados desde lo académico, pensando la ciencia desde un sólo lugar y enfocados en llevarla adelante a partir de un cuasi único gran método, el cartesiano: descuartizar para conocer. Pero no hay una única forma de hacer ciencia y menos aún una única manera de mirar y comprender el mundo en el que vivimos. Por eso, son una multiplicidad de saberes los que deben sentarse en la misma mesa, deben integrarse los conocimientos de científicos de diferentes disciplinas, los que tienen los sectores empresarios, los de los funcionarios de gobierno y, por supuesto, los saberes de las poblaciones que se encuentran implicadas en la situación que se esté revisando”, fue una de sus conclusiones.

El resultado, según Sala, de acercar estas esferas distanciadas, la ciencia y la política, por ejemplo, es el impulso de nuevos conceptos filosóficos que ayudan a la integración y a la participación de estos dos actores. En esa línea, utiliza la palabra aristotélicas eudaimonía como una guía para pensar los objetivos de la conservación. Es decir, alcanzar una buena vida, que se logra participando “activamente, integrando y compartiendo conocimientos“.