Si no abren las salas de cine, ¿vuelve el autocine?

La crisis del sector podría extenderse por varios meses más

Otro de los rubros gravemente afectados por la pandemia del coronavirus fue el de las salas de cine. De un día para el otro, absolutamente todas las pantallas se apagaron y ni una sola persona más pudo acceder a un estreno. Incluso, cuando se recupere la libertad de transitar, el sector será uno de los que transitará un proceso muy lento hasta recuperar el esplendor del verano. Pero allá a lo lejos asoma el autocine.

En el resto del mundo, muchos espacios se habilitaron para recrear un autocine en tiempo récord. Por ejemplo, en Lituania, un aeropuerto se convirtió en una sala de cine con autos, como en las viejas épocas. En Corea del Sur se dio algo similar con espacios abiertos de otros comercios para proyectar películas.

En Argentina, sin autocine y con salas cerradas, como mínimo deberá esperar al menos tres meses más para comenzar a trabajar con cierta cantidad de gente. Si bien, técnicamente no es muy difícil montar un autocine, hay factores a tener en cuenta como los espacios, la pendiente de la playa de estacionamiento, la altura de la pantalla y el clima.

Sorteado todo esto, en el país ya hay varias propuestas para avanzar de esta manera. Será al menos una opción progresiva y lenta pero que permitirá retomar un porcentaje de la actividad hasta volver a la tan ansiada normalidad. Y posiblemente, por qué no, cuando todo pase, el autocine quede como opción para quienes gusten de una película en su propio auto.

Luz, cámara y acción

Ahora, pandemia mediante, la industria cinematográfica puede devenir en un quiebre histórico, el mismo que sufrió en 1918 en Hollywood con la gripe española: en ese entonces, 50 millones de personas murieron en un sólo año, según cita la agencia ANSA.

En declaraciones al sitio Deadline, el historiador William Mann anticipa la posibilidad de cambios radicales en el mundo del cine, “muchos de ellos impulsados por Adolph Zukor, teórico de la centralización y verticalización, que hoy podrían volver a presentarse con la misma fuerza”. Algo similar al boom del consumo online y las plataformas de streaming en medio de una nueva gripe.

Luego, continúa: “El cierre de los cines podría terminar por tener un impacto significativo en las películas, como sucedió en 1918-19. En 1921, a solo dos años de la epidemia, el cine no se parecía para nada al de 1918. Una revolución semejante a la de las plataformas de streaming, que usan sustancialmente el modelo Zukor, controlando al mismo tiempo la producción, la distribución y la visión de las películas”.

“Esto dejará fuera del mercado a todos los más pequeños, incluso si es posible imaginar que una pequeña parte de la producción aún podrá seguir el modelo tradicional”, explicó. Y continuó: “¿Cuánto durará la crisis? Es difícil de prever. Sin duda la Hollywood de 1918 no volvió a la normalidad durante al menos un año”.

“Hace falta mucho tiempo, en efecto, para recuperar las grandes pérdidas económicas y reabrir todo. Espero que las medidas tomadas hoy sean más coherentes que las de entonces, pero es seguro que habrá un poco de sufrimiento económico”, concluyó.

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