Cayó una banda que cometía estafas telefónicas desde una cárcel de Córdoba

Los presos se hacían pasar por empleados de la ANSES.

La Policía Federal Argentina (PFA) desarticuló ayer a una banda que cometía estafas telefónicas desde una cárcel de Córdoba. La fuerza de seguridad realizó siete allanamientos en distintos domicilios y en el complejo carcelario. Como resultado del operativo, se imputó a 15 personas, que quedaron a disposición de la Justicia. Además, se secuestraron secuestraron armas, una gran cantidad de teléfonos celulares, chips, computadoras, tarjetas de memoria, agendas con anotaciones de cuentas bancarias y dinero en efectivo.

El Ministerio de Seguridad de la Nación explicó en un comunicado cómo operaba la agrupación de presos. Uno de los cabecillas de la banda se encargaba de llamar a las futuras víctimas haciéndose para por un empleado de la ANSES. El presidiario aseguraba que tenía en su poder una orden de pago de para que recibieran el ingreso familiar de emergencia (IFE). La conversación telefónica le servía a la banda para extraerle el nombre completo a la persona y su número de documento.

El convicto les solicitaba a los engañados que se dirigieran a un cajero automático con su tarjeta de débito. Manteniendo la comunicación telefónica, les indicaba varias operaciones que debían realizar. Algunas de ella eran cambiar su clave de home banking o extraer una clave TOKEN. De este modo, el estafador lograba apoderarse de las cuentas y del dinero, y solicitar préstamos monetarios.

Tras una intensa investigación, el personal del Departamento Unidad Federal de Investigaciones Especiales de la PFA dio con la banda. La fuerza de seguridad logró determinar que la asociación delictiva estaba compuesta por nueve internos. Además, contaban con el apoyo de otros cómplices y familiares que operaban desde afuera. En total, 15 personas resultaron imputadas y quedaron a disposición de la autoridad judicial interviniente.

El Juzgado de Control y de Faltas N 5 de la provincia de Córdoba ordenó siete allanamientos en distintos domicilios y en el penal. Los procedimientos terminaron en el secuestro de armas, una gran cantidad de teléfonos celulares, chips, computadoras, tarjetas de memoria y agendas con anotaciones de cuentas bancarias. También se incautaron 1200 dólares y más de 1.500.000 pesos.

Compartir en: