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El dilema argentino: ¿amigos de Estados Unidos o Rusia?

Alberto Fernández pidió dejar de tener «dependencia tan grande» con el FMI y EE.UU.



El presidente Alberto Fernández se reunió esta mañana con su par ruso Vladimir Putin en Rusia y dejó una fuerte definición en medio de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Yo estoy empecinado en que Argentina tiene que dejar de tener esa dependencia tan grande que tiene con el Fondo y con Estados Unidos”, enfatizó el Jefe de Estado en un movimiento que podría resonar en Washington. Una vez más, la diplomacia queda envuelta en el dilema entre la visión política y el pragmatismo coyuntural. 

En su primera jornada de la gira oficial que continuará en China y Barbados, la agenda se posó en el Kremlin. Allí se reunió con el mandatario ruso para fortalecer vínculos bilaterales e ir en búsqueda de financiamiento que le dé aire a las arcas nacionales en la misión de afrontar las erogaciones que significaría cerrar un acuerdo con el FMI. Sin embargo, al comienzo del cónclave Fernández dejó una serie de definiciones políticas. 

Tras plantear la necesidad de ir alejándose de la dependencia con Norteamérica, el Jefe de Estado subrayó que Argentina “tiene que abrirse camino a otros lados y me parece que Rusia tiene un lugar muy importante”.  En el mismo sentido, lamentó que “la economía argentina “dependa mucho” de la deuda que tiene con EE.UU, con el FMI y de la influencia que ese país en el Fondo. Asimismo, recordó que con la llegada de los Kirchner en 2003 se buscó “salir de ese corsé” y afianzó el planteo de que la intención es retomar ese camino. 

Y agregó, mirando fijo a Putin: “Yo quiero que usted tenga la certeza de que yo veo una gran oportunidad para que podamos avanzar. Y quiero que sepa que tiene en mí un amigo que quiere ver de qué modo podemos avanzar juntos”. 

Boom. Este planteo directo y efusivo al mandatario hizo eco entre los presentes en la sala y de inmediato se abrió un interrogante: cómo se leerá en el Fondo y la Casablanca en medio de las definiciones de las negociaciones. Si bien desde la Casa Rosada remarcan una y otra vez que el vínculo con Rusia y China no es un condicionante, la administración de Joe Biden mostró su descontento en diversas oportunidades sobre el avance de estos dos gigantes en las relaciones con Argentina. 

Incluso, otro dato relevante es que el encuentro se dio en una jornada clave para el conflicto en Ucrania, donde el ejército ruso desplegó tropas a la frontera y Estados Unidos respondió con una movilización en post de brindar auxilio a las fuerzas ucranianas ante un posible avance ruso. No obstante, la comunidad internacional confía en que pueda resolverse vía diplomática. 

A todo este escenario, se suma la crisis interna del Frente de Todos a raíz de la renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque de diputados por el rechazo a un acuerdo con el Fondo. Asimismo, este movimiento impulsó a que el Presidente de la Nación y el ministro de Economía, Martín Guzmán, remarquen que “nadie celebra” tener que acordar un plan de pagos con el FMI pero era “el mejor” trato que se pudo acordar.  

Este episodio es una muestra de la compleja posición en la que se encuentra el Gobierno nacional. Tironeado, por un lado,  por la presión política del kirchnerismo sobre fortalecer la mirada al este y, por otro, la necesidad coyuntural de mostrarse pragmáticos con el Fondo. No obstante, los recientes gestos diplomáticos de la Casa Rosada no son buenas señales para el Acuerdo.